¡No existe la pareja perfecta!

Desde pequeña me enseñaron a idealizar el hombre perfecto, me lo imaginaba rubio, de ojos claros, musculoso, lleno de tatuajes, muy inteligente y amoroso, después de varias relaciones amorosas mi percepción frente a ello cambio, estuve con hombres con cabello y ojos oscuros, sin algún tatuaje en su cuerpo, poco inteligentes y a veces patanes… y por alguna extraña razón no comprendía por qué me agradaban.

En medio de mi inmadurez seguía con ellos, imaginando concretar algo amorosamente sincero, intentaba cambiarlos, me dominaban ideologías estúpidas como: “Él cambiara cuando me vea triste” o “Todo el mundo por amor, cambia” y esperaba ingenuamente a que mis compañeros amorosos se comportasen tal como yo lo quería, porque en mi mundo era la forma en la que el hombre demostraba ser digno de mí.

Cuando terminaba esas relaciones, mis amigas aludían a tal asqueroso pensamiento diciendo cosas como: “Tranquila, él no te merecía”, “Eres una buena mujer y él no lo dio todo”, “Tu conciencia está tranquila, así son todos los hombres, desinteresados” o en el peor de los casos: “Así son los hombres, hacen todo lo que quieres hasta que se acuestan contigo”.

Con el tiempo, fui abriendo mi mente a nuevas alternativas de pensamiento y comprendí que intentar cambiar a alguien no es sano, el mundo te da infinitas alternativas para encontrar lo que tú quieres en un hombre o una mujer, puedes salir con millones de personas, pero tan pronto empiezas a conocer la naturaleza del ser humano, empiezas a comprender que tus exigencias deben moldearse casi al punto de desbaratarse, aprendiendo a apreciar y amar bellezas extrañas.

El amor finalmente no es una religión radical, el amor sufre transformaciones, a veces es inentendible y aunque no lo crean halla cualidades en las cosas más asquerosas… no podemos amar siendo marionetas que actúan al parecer del otro, eso deprime, frustra y desencadena mucho odio; entonces, ama dejando ser.

Dejar ser es la mejor forma de amar… hace algunos años decidí apartarme de las relaciones monógamas, ¡sí!, aquellas en las que tu supuestamente no deseas a nadie más y vives pegado a una vagina y a un pene porque estás hecho a su imagen y semejanza, ese que lleva tu media costilla… tal vez mi costilla fue molida e incorporada en diferentes costillas, porque siendo sincera no creo en la idea de que solo se pueda desear a una sola persona por el resto de la vida, amarla si, pero solo desearle a ella o a él, no… Con el tiempo se han creado estrategias para que las parejas monógamas no discrepen de su religión, jugando con fantasías y asumiendo roles, porque una misma vagina o pene con el tiempo aburre… ¿Acaso usted alguna vez no ha deseado un trio? O ¿acaso usted no a establecido juegos de roles para jugar con su imaginación y comer de lo que le es prohibido?, ¿Acaso usted no se excita viendo porno lésbico?, ¿Acaso usted no se masturba viendo la foto o se excita escuchando los géminos de sus vecinos en las noches?… enamorarse de la naturaleza humana, comprendiéndola y aceptándola han sido mis premisas últimamente.

El ser humano miente, come de gula y engorda, se enferma y adelgaza, se le caen los dientes, se arruga y pierde el pelo, su vagina pierde firmeza, su pene se cae y no vuelve a despertar, sus cirugías dejan de verse hermosas con el tiempo, pierde la firmeza tan pronto deja el ejercicio, es infiel a veces solo porque si, caga hediondo, come porquerías, mata por envidia, traiciona, se arrepiente, se transforma, crea ideologías falsas, hace parte de una religión que lo limita y lo hace sentir mejor humano, tiene mal olor en las axilas y en sus pies, vomita… el ser humano muere… y aun así, concibiéndolo como la gran porquería que es, lo necesitamos perfecto, y de no ser así, no sirve, no es digno de amor.

Esa gran porquería es hermosa, el comportamiento es impredecible, siéntete feliz porque tu pareja sea extraña, ama sus defectos y compártelos, haz el amor con sus tristeza y sonríe con sus alegrías, has de las porquerías, rosas; has de la miseria, tranquilidad, no hagas de la mentira un drama y de la infidelidad una traición de ti misma, compréndelas, asúmelas, perdónalas, vívelas… no limites, experimenta… no juzgues, entiende…

No existe la pareja perfecta, no existe el príncipe azul, no existen tetas que no se caigan, no existen culos que no pierdan su tamaño, no existe pene que se pare hasta el final de los tiempos, pero si existe amor para aprender a acompañar, para aprender a aprender, para no limitar… Existe amor para dejar ser.

¿Quieres más información sobre sexo? Sígueme en mis redes sociales y comparte este texto con tus amigos.

Facebook: http://www.facebook.com/lincyacosta92

Twitter: http://www.twitter.com/LincyAcosta

Instagram: http://www.instagram.com/LincyAcosta

You Might Also Like