Garganta profunda por el reencuentro

Ilustrador: raffaele.marinetti

Tras 4 meses sin vernos por razones ajenas a nuestros deseos, regresa mi novio. ¡Ese hombre que me vuelve loca!, es la razón de mis sueños morbosos, mis pensamientos y deseos más eróticos, para muchos “pecaminosos”.

Al momento de verlo, para mi desgracia, estoy con su familia, debo decir que por el momento sólo puedo tomar sus manos y probar esos hermosos, gruesos y exquisitos labios, ¡me encantan y me vuelven loca!. Antes de que sus padres se acerquen a saludarlo, le digo al oído “Esta noche te haré todo lo que no te he podido hacer en estos eternos y torturantes meses” y él, con una sonrisa maliciosa, que por cierto me excita, me da disimuladamente un azotito en el culo respondiendo “Y yo, mi chiquita maliciosa, te daré una noche inolvidable”.

A medida que transcurre la tarde nos miramos con complicidad. Sé que él, al igual que yo, sólo pensamos en el momento en que podamos huir de su familia, arrancarnos la ropa y entregarnos al más puro y perfecto placer sexual. Siento como me mira con locura recorriendo mi cuerpo y devorándome con la mirada, mientras yo, con descaro miro su entrepierna y noto su abultado pantalón, mirándolo a los ojos me muerdo los labios y paso mi lengua por ellos, inmediatamente recibo un mensaje en mi celular diciendo “esta noche volverás a ser mía, por fin”.

Llega ese momento tan esperado por ambos, logramos desaparecer para saciar nuestros deseos más profundos y carnales. En el instante que entramos a su habitación, no espero un segundo y tomo sus labios, los besó con desesperación, pasión y locura mientras yo lo desnudaba, él inmediatamente hace lo mismo. Me acerco a su oído y le digo “Estás cansado por el viaje amor, déjame a mí tomar las riendas y darte todo el placer, como nos gusta a ambos”, mi hombre asiente y yo, de un movimiento lo tiro en la cama.

Empiezo besando sus labios y bajando lentamente por su cuello le doy pequeños besos, mordisquitos y lamiditas, continúo así por todo su cuerpo hasta llegar a su sexy, exquisito y duro pene, ¡Me encanta! Inmediatamente lo tomo y lo meto en mi boca, noto como su respiración y ritmo cardiaco aumentan mientras maniobro alrededor de su perfecto pene, lo hago como sé que a él le gusta: lo lamo, lo chupo, masajeo su glande y frenillo con mi lengua y bajo hacia sus testículos, los succiono mientras mi mano lo masturba, mi hombre suelta un gemido varonil, así me enloquece. Noto que está listo para lo que más le gusta: garganta profunda, ¡Él sabe lo que haré!, entonces mira mis ojos, sus ojos están sedientos de más placer, hago lo que él quiere y mientras lo hago siento como su pene se pone más grueso, más deseoso de placer; cuando intento subir, él baja mi cabeza, agarra mi cabello y suelta un grito gutural que me enloquece, en ese instante siento su semen bajando por mi garganta.

Pasan unos segundos mientras se recupera de su orgasmo, yo estoy dándole besos por todo el cuerpo y en ese momento hace un movimiento para que yo quede debajo de su escultural cuerpo, me da un beso y mirándome a los ojos me dice “Ahora es mi turno hermosa, es mi turno de tomar tu cuerpo y escuchar tus gemidos, esos gemidos que me vuelven loco” yo, encantada, dejo que tome mi cuerpo a su antojo, me besa y lame mis pechos como sabe que me gusta, se concentra un rato en ellos y cuando lo tiene totalmente erectos y duro, baja lentamente hacia mi vagina, le da un pequeño mordisquito a mi monte de venus y yo jadeo, en ese momento mi vagina que ya está receptiva y húmeda para él, se dirige a mi clítoris, lo succiona, lo lame, lo besa y lo rodea con su lengua, yo cojo su cabeza para que no se le ocurra parar, mete dos dedos en mi vagina y mientras me masturba continúa concentrado en mi clítoris, yo jadeo, le pido más, él mueve más rápido su lengua y sus dedos dentro de mí, gimo, jadeo y al final un grito sale de mí y me sumerjo en un exquisito orgasmo.

Pero quiero más, mucho más, le pido que me penetre, le digo que lo quiero tener ya dentro de mí y él cumple mi petición, acerca su erecto pene a mi vagina y lo introduce de un sólo movimiento, ambos jadeamos, le pido que me penetre fuerte y rápido, él lo hace y yo tomo su hermoso y perfecto culo con mis manos y lo apreto, arqueo mi espalda y acerco mi pelvis más a él para facilitarle su trabajo, para que pueda penetrarme con más facilidad, después de unos minutos de sus maravillosas penetraciones, juntos llegamos al clímax y nos miramos unos segundos mientras recuperamos la respiración.

Pero así no acabo la noche,  fue una noche llena de sexo, placer, juegos, jadeos, gemidos y orgasmos y eso ¡ME ENCANTA!

Autor: Anónima

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1 Comment

  • Reply
    alejandro
    23 Enero, 2017 at 3:12 am

    me gusta el relato se siente el deseo y las ganas con las que lo vivió me encantan estos relatos espero poderles dar uno algún día ya que mi fantasía es estar con una mujer veterana o muy joven ni menor de edad pero si me encanta el tema de el sexo sigue así lincy gracias por tus consejos Dios te bendiga

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