0 Comments

La historia que les voy a contar viene desde nuestra más tierna infancia.
Ana y yo nos tenemos alrededor de cuatro años de diferencia.
Siempre habíamos sentido atracción e incluso desde pequeños jugábamos al caballo, yo acostado y ella siendo mi jinete; hasta ese momento sin ninguna mala intención. Con el pasar de los años los juegos se fueron calmando e incluso pasaron a ser juegos en conjunto.
Algún día nos reencontramos y empezamos a jugar haciéndonos cosquillas y terminamos frente a frente, ella me dijo “eres mi primo preferido y quiero probar como es dar un beso”, yo me sorprendí pues aun éramos unos niños que empezábamos nuestra adolescencia y además nuestros juegos yo no eran provocadores. Sin embargo acepté la propuesta y la bese con pasión y desenfreno, hubo roces y la respiración se aceleró pero no pasó de allí el encuentro.
El tiempo pasó y ella se dedicó a sus juegos infantiles y yo mientras tanto crecía y me interesé por niñas más grandes que ella, e incluso por una prima de ella. Seguimos creciendo y cuando ella tenia alrededor de 13 años, los cambios no hicieron notar pues su cuerpo empezó a desarrollarse y cada vez era más atractiva, su pecho empezó a crecer y sus nalgas igual. Me atraía mucho, pero no podía fijarme en ella pues nuestra diferencia de edad en esa época se hizo más evidente. Yo la espiaba y a lo lejos disfrutaba ver su cuerpo; ella consiguió novio y yo empecé la universidad, así que solo coincidíamos en vacaciones; salíamos en compañía de sus amigas y disfrutábamos cada uno por su lado, yo conquistando sus amigas y haciéndole dar celos, ella en igual tónica con su novio, incluso confesándome que había perdido la virginidad con él.

Yo me gradué de la universidad y empecé a trabajar, mientras ella cursaba sus estudios universitarios se fue a vivir a una ciudad de donde yo vivía, así que decidí volverme a contactar con ella y le escribí a su celular ,y lo que comenzó con una relación cordial, terminó por llegar a retomar lo que habíamos dejado inconcluso, Me empezó a contar de todas las cosas deliciosas que hacia y lo mucho que le gustaba tener sexo, me confesó que solo dos hombres en su vida habían logrado llevarla al orgasmo. Así que decidí aventurarme y le dije: “Tocara hacer la prueba para ver si lo logramos, te gustaría?”; Al principio lo dudo pero luego accedió y decidimos ponernos una cita para nuestro encuentro. Cita que se dio meses después de la conversación, yo salía de mi trabajo y ella estaba en mi ciudad con unas compañeras de su colegio, la llamé la recogí y nos fuimos a conocer los lindos atardeceres de mi cuidad, al principio hablamos de temas banales hasta que me decidí a llevarla a un motel. Al principio se hizo la sorprendida pero no tuvo reparo en entrar: una vez en el cuarto le dije ” ahora sí, que es lo que tanto escribes y dices que vamos a hacer?”, la empecé a besar suavemente mientras empecé a acariciarle la cara el cuello y los lóbulos de las orejas, conforme lo hacía su respiración iba acelerándose y se iba haciendo más profunda. Las caricias se hicieron cada vez más fuertes, poco a poco la ropa fue saliendo de nuestros cuerpos, ella en ropa interior con un conjunto de encaje verde que contrastaba con su piel trigueña, arriba un sostén que hacia ver su pecho de una manera espectacular abajo un hilo que marcaba sus nalgas de una manera increíble; disfrute mucho ver a mi primita hecha toda una mujer; en ese momento juguetee con su cuerpo y el mío provocándola cada vez más, acariciaba su pecho sintiendo como los pezones se endurecían y crecían, su cara cada vez mostraba más deseo, así que quise ponerla a sufrir un poco y la acosté boca abajo, afloje la parte de atrás de su sostén y empecé a besarle la espalda de arriba abajo y justo por la mitad, deteniéndome un buen momento en su zona lumbar, zona que lamí suave con mi lengua, y cogí sus pezones entre mis dedos, los traccioné suavemente, y ella soltó un suave y tierno gemido; continué los besos y esta vez me dirigí a sus nalgas, les dí mordiscos suaves, y me aferre a su pélvis y puse mas intensidad en mis besos y caricias, ya estaba a mil igual que ella, la volteé y bese su abdomen y fui bajando hasta su ingle, primero el lado izquierdo y luego el derecho, bese su monte de Venus por encima de su tanga verde, posé mis manos en su entrepierna y sentí su calor y humedad, su ropa interior estaba empapada, ella no soportaba más quería que la penetrara, “te quiero dentro, lo quiero todo hasta lo más profundo” susurró a mi oído. Pero yo quería más, así que me dirigí a su genitales, corrí su ropa interior a un lado y comencé a besar primero sus labios mayores, puse mi lengua en su clítoris que ya estaba duro, le hice circulitos y lo hice poner aun mas duro y grande, Ana, cada vez más húmeda, movía su pelvis al ritmo de mi lengua, cada vez con más intensidad, metí mi lengua y probé su sabor, sabia delicioso, continué con mi estimulación hasta que ella no aguantó más y tomo mi pene en sus manos y comenzó a acariciarlo y succionarlo suave y constantemente, lo metió en su boca mientras estrechaba sus labios como simulando la entrada de su vagina, la verdad se sentía espectacular, mientras ella succionaba mis pene, yo jugueteaba con mis dedos en el interior de su vagina, Los dos estábamos a mil y ya queríamos sentir más profundo, la puse boca abajo y separé sus piernas, puse mis pene en sus genitales y poco a poco me fui hundiendo en su interior, ella muy húmeda y estrecha, moviendo su pelvis en busca de ser penetrada a fondo, al principio la penetré despacio y poco a poco fui aumentando la velocidad, la intensidad y la profundidad de la penetración, ella levanto sus nalgas para que la embistiera con mas fuerza, la puse en rodillas y codo y agarré su pecho mientras ella movía su pelvis de lado a lado.
Cambiamos de posición y ella se hizo arriba mio, fue un delicia ver como su pecho se movía con cada flexión de su cadera y de sus piernas, ella estaba desinhibida y entregada al sexo, se movió como quiso y aprovecho mi pene para satisfacerse todo lo que no había podido hacerlo antes, sus gemidos intensos y desenfrenados le dieron a este encuentro un toque inolvidable. En conclusión terminamos ella en un gran squirt que me dejo todo el abdomen mojado, y yo con una eyaculación como nunca la había tenido.

Este encuentro se dio una sola vez pues por la familia de ella terminó enterándose y no queríamos tener mas inconvenientes, aunque no niega que cada vez que nos vemos no ocultamos nuestro deseo de estar solos.

Answered question