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Tenía una compañera de trabajo con la que desde que llego nos cruzamos miradas.
Es una chica mayor que yo 5 años, estatura bajita, cabello largo negro muy bien cuidado y pues con el uniforme que nos tocaba usar, me daba mucha curiosidad el resto de su cuerpo ya que no era de las que usaba el uniforme muy ajustado o la blusa escotada.
Comenzamos a hablar y me entere que vivía muy cerca al sitio donde vivo y pues eso me abrió la oportunidad más grande de establecer contacto ya que sabía que transporte debía tomar etc.

Ya siendo los mejores compañeros un día me invito a su casa a almorzar (supuestamente), le había comentado días antes que me gustaba cocinar y me reto a realizar uno de mis platos.

Estando en su cocina le pedí que me ayudara, mientras hacia lo que le pedí me hice detrás de ella.
Ese día tenía una blusa escotada (mostraba unas 36B hermosas) no aguante la tentación y me acerque a ella desde su espalda y pude ver ese sostén blanco de encaje que me hizo perder la razón. Al sentirme pillado la tome por la cintura metiendo mis manos dentro de la blusa y la acerque a mí. Le retiré el cabello hacia un lado y empecé a besar su cuello, mis manos lentamente desabotonaban su blusa e iniciaban el lento ascenso hacia sus senos.
Al llegar a sus senos sentí como sus gemidos me invitaban a quitarle su brasier y a comerme esas bellísimas tetas. Efectivamente quite su brasier, acaricie sus senos todo estando ella dándome la espalda. La Retire un poco para sin darle la vuela la recosté sobre el mesón de la cocina para que me quedara a disposición su bello trasero, mi siguiente objetivo.
Al tenerla recostada desabroche su jean y lo baje hasta un poco debajo de la rodilla, y empecé a besarla tan suave su espalda hasta llegar a su cola y ver el conjunto (tanga blanca también de encaje). Quito la tanga y me sumerjo si pensar en su trasero.
Enfilé mi lengua y empecé a estimular su trasero, mientras escuchaba sus gemidos y notaba lo mucho que disfrutaba de la estimulación que le daba y el placer de sentirse dominada al tener sus pantalones bloqueando su movimiento. Abro sus nalgas y estiro para alcanzar su vagina y darle placer también.
No paso mucho tiempo hasta que se retiró al no aguantar mas, me incorpore y me beso profundamente mientras me desvestía como loca y se liberaba de su pantalón.
Al liberarse del sometimiento en el que la tenía, me sentó en la silla de la cocina y empezó a darme un oral increíble.  Escupio mi pene y lo lamia de una forma que nunca se me olvida, desde la cabeza hasta los testículos y quizás un poco más abajo.

Estaba tan caliente que no se demoró y se sentó en mi pene y empezó a conducir una faena desesperada. Le cogía sus nalgas para sentir ese movimiento rápido, descontrolado y fuerte que disfrutábamos muchísimo.
La levante y sin sacársela, la lleve al sofá para acomodarla en cuatro y continuar con una penetración fuerte, rápida y muy alocada cargada de morbo y de deseo intenso por esa mujer.
La tomaba de su cabello y se lo halaba para poder besarla, viendo su trasero redondo y cintura pequeña solo alimentaba mis ganas de abrir mi mano para nalguearla.
Fue tanto el placer que ya sentí esas ganas de venirme… sin decirle nada ella se volteo, me beso y me hizo sentar de nuevo, se arrodillo abrió mis piernas y de nuevo empezó un delicioso oral que me hizo explotar.
Hasta ese momento no conocía el placer que es venirse en la boca de una mujer. Ella  no dejo de estimularme hasta que me veía como hacia movimientos involuntarios  mientras ella llenaba su boca. Al terminar solo vi como su lengua jugar con mi semen y tragarlo lentamente.

Aun no borro una de las mejores experiencias sexuales de mi vida.

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