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Era nuestra ultima vez juntos, siempre teníamos sexo por diversión, esta era la ultima.
Era la 1am habíamos bebido un poco y entramos a la habitación, en esta ocasión ella no se coloco ninguna lencería especial, entro a la ducha, se desnudo y me llamo, “papasito, mi hombre ven a mi” eso hice entre a la ducha con ella, abrimos la llave del agua, mientras la besaba y acariciaba su cuerpo, sus labios, su vagina sentíamos el agua correr por nuestros cuerpos, el agua tenia la temperatura ideal para hacerlo.
ella se agacho y empezó a hacerme sexo oral, se metía todo mi pene en su boca, duraba tres o cuatro segundos tragando mi pene en su totalidad, lo chupaba mientras me miraba a a los ojos con enorme satisfacción, llegaba mi turno de estimularla, empece con los dedos, jugaba a darle un dulce y quitárselo, la acariciaba cerca a su clítoris, y de vez en cuando tenia contacto con el, ese juego la volvía loca, usamos esa vez un multiorgasmico, nunca esta de mas experimentar cosas nuevas, empece a masajear su clitoris mientras con la otra mano jugaba con mis dedos en su punto G y lamia su abdomen, ella no resistia mas, gritaba “ya metemelo, metemelo quiero sentirlo ya porfavor” empece a meterle mi pene suavemente jugando con ella, rozandole circulos alrededor de su clitoris, metiendole solo la punta, ella no resistio mas, se puso en cuatro y me dijo dame duro, se lo meti mientras con una mano acariciaba su cuerpo, su cabello, con la otra estimulaba su clitoris mientras la penetraba, salimos mojados de la ducha y nos fuimos la cama asi escurriendo agua de nuestro cabello,de nuestro cuerpo, yo me sente en el filo de la cama y ella encima mio, esta vez cambiaba el juego, ella tenia el control se movia como nunca, nos besábamos y acariciabamos, ella decia ” que verga tan rica, métemela toda” gritaba como nunca, usamos un estrechante vaginal, me gusta mucho experimentar, me dijo acuéstate, se coloco encima mio de espalda y se movía como una bailarina profesional, ver y sentir esos movimientos, así apretadita por el estrechante, su salvajismo era grandioso, no resisti mas, la levante, la acosté y empece a penetrarla ella boca arriba, yo de medio lado, durante el sexo ella se venia una y otra vez, gritaba, mientras yo disfrutaba ver su cara de satisfacción, de placer.
de ahi pase a sujetar sus piernas con mis antebrazos mientras la penetraba, coloque una almohada para aumentar la penetración, pasamos toda la noche teniendo sexo, muchos besos, muchas caricias mucho placer, esta fue la ultima pero también la mejor experiencia con esa mujer que tal vez jamas volviese a ver en mi vida.

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