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Llegamos al club por primera vez, algo apenados, nerviosos pero arrechos, con muchas ganas de ver y quizás de ser vistos, habían pocas parejas pero la gente se veía muy bien, pedimos algo para tomar y relajarnos un poco, en realidad el objetivo era mirar que pasaba, era una casa grande de una sola plata con varios cuartos, al fondo un bar con piscina y un jacuzi.

Los tragos hicieron lo suyo y empezamos a soltarnos un poco y ver parejas que ya estaban calientes, llenándose de besos y caricias, tetas, culos y vergas a todo dar, mientras nosotros solo mirábamos con morbo y nos calentábamos con cada escena. Por alguna razón una pareja nos llamó la atención y no dejamos de observarla por un buen rato mientras tenia sexo frente a nosotros, el ambiente era perfecto para empezar a tocarnos cada uno y luego mutuamente hasta saber que estábamos muy arrechos, nos dejamos llevar por el momento y la situación y empezamos nuestro propio show. Ella en falda y tacones altos, con una de esa blusitas de tiritas delgadas que hacían ver esas tetas mas grandes de lo que ya son, metía mi mano la tocaba mientras nos besábamos y ella sentía mi bulto creciendo. Se agacho en ese sofá para mamármelo delicioso mientras yo veía como otras parejas se hacían a nuestro alrededor para ver lo que pasaba, cuando le pedí que subiera, le di media vuelta y subí su falda, estaba empapada lista para ser penetrada y asi fue, lo metí despacio pero hasta el fondo como le gusta a ella, sentía sus gemidos fuertes a pesar del bullicio de la música, ella no se percata todavía que se está convirtiendo en la estrella de esa noche hasta que ve que se estan masturbando a su alrededor, se arrecha más al ver como los hombres se halan las vergas y mujeres se acarician el clítoris, sabe que lo estan disfrutando por ella y que ella causa eso en todos, yo cada vez le doy más duro, me la culeo con las ganas que merece y siento como sale su primer chorro, acumulado por varios días y me baña la verga y el abdomen, se escurre entre sus muslos mientras la penetro de nuevo, ella solo pide que no pare y con su mirada, gemidos y gestos hace que los demás derramen su leche mientras ella ve el espectáculo, cuando siento que estoy a punto de venirme yo también siento su segundo chorro y la forma en que tiembla, le pido que se agache y me vengo en sus tetas deliciosas… una copa más y abandonamos el lugar, deseosos de volver y vivir de nuevo la experiencia.

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