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Aclaro que primero siempre está el placer de una dama. Siempre primero sus orgasmos increíbles y que tiemble de placer. Cada mujer es diferente, pero luego que la descubres adecuadamente, las mujeres pueden estar entre dos polos. Obvio que omito la mujer sin orgasmos. Teniendo en cuenta esto, las mujeres pueden tener muchos orgasmos de variada intensidad, o uno sólo, con una intensidad extendida o extremadamente placentero.
Con la aclaración anterior, hay pequeños gusticos que con el tiempo he aprendido a recibir y uno de ellos es este. Que te hagan una buena mamada es un arte y sólo algunas mujeres aprenden a disfrutar intensamente de este placer. Además con variaciones que lo hacen divertido y un ritual que no tiene pérdida de placer.
De todas las formas que he recibido sexo oral, la que más me gusta es estando de pie. Los detalles obviamente los describo a continuación, no con el ánimo de buscar que a todos les guste igual, no. Sólo para invitarlos a explorar. Disfrutar. Y que el sexo no sea una rutina.
Lo que más me gusta es que ella esté boca arriba sobre la cama. Su cabeza en el borde un poco descolgada y un poco fuera de la cama. Yo de pie poniendo mi pene irrumpiendo por poquitos en su boca y ella abriendo su boca permitiendo el acercamiento. Si entrando en su boca un poquito y luego otro poquito más. Tomando sus senos blancos y sus pezones rosados. Viendo todo su cuerpo desnudo. Pero sobre todo, sus piernas abiertas y agacharme por momentos a tocar de forma segura y firme su vagina. Después degustar un trago exquisito de su vientre y su vagina. Besar por completo, su clítoris, sus labios, su interior, abrir y ver rosado.
Pero en particular, en el sexo oral que una dama me hace así, impulsar mis caderas con ritmo y recuerden que estoy de pie y ella sobre la cama acostada boca arriba; movimiento lento al principio, luego rápido y firme. En algunos momentos pequeños, muy muy muy rápido. Pequeños muy pequeños movimientos para entrar y salir de su boca. Un día descubrí, que me gusta que mis testículos peguen sobre su nariz de forma rápida. Sacar todo mi pene por momentos para que sienta su boca vacía y así siento un poco de frío en el pene. Volver a entrar en su boca siempre despacio al principio, a veces apuntando de lado para que no entre y se deslice por sus mejillas y su cara. Justo cuando esté más excitada y sienta que mi pene la quiere tocar toda.
Finalmente y es algo que adoro y recompenso de una mujer con toda mi atención y cariño. Terminar en su boca. Eyacular de forma explosiva. Yo simplemente me desmayo de placer. Sí, derramar todo mi semen en su boca es algo tan exquisito, que sólo lo hago con las mujeres que me complacen en extremo. Las que me encantan. Las dispuestas a ir un poco más allá.
Hay pequeñas variaciones de esta situación, pero mientras hay complicidad, cariño y comprensión, aunque sea una sola vez que compartes con una dama, esta situación es simplemente incomparable con otros placeres en el sexo.
Tener buen sexo oral, termina siendo como una pequeña prueba de algo salvaje y que por lo general practico cuando ya he podido hacer que la mujer que me acompaña, tenga antes la mayor cantidad posible de orgasmos.
Soy una persona afortunada, porque siempre he compartido con damas espectaculares e increíbles y a pesar de dudar un poco al principio, casi siempre llegué a la locura total y luego una charla con un cariño profundo.

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