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Relato NO real – Fantasía

Esa tarde había resbalado en el patio y caí de nalgas, me dolió tanto que Carmen, la esposa de mi padre tuvo que ayudarme a levantar. Sentí mucho dolor cuando caminaba pues el piso del patio estaba húmedo y horas antes había llovido y caminé a prisa sin tomar precaución. Caminaba y me movía por toda la casa con dificultad, me dolía al sentarme.

Carmen, es una mujer de 42 años, piel blanca, de estatura mediana, senos medianamente grandes y un par de nalgas que ha cosechado luego de sus dos embarazos; es la madre de Daniela de 17 años y Luisa de 12 años, ellas mis hermanastras. Mi padre se encontraba de trabajo de campo en una lejana ciudad y llegaría a la semana siguiente, mis hermanstras estaban de campamento con sus amigos, asi que en casa sólo nos encontrabamos Carmen y yo. Yo, me llamo Federico, tengo 25 años, trabajo como técnico de informatica en una multinacional en el poblado vecino a donde vivo y diariamente debo movilizarme 56 kilometros para llegar a mi sitio de labores.

Mi relación con Carmen es buena, hay confianza entre ella y yo y sin pena ella anda en camisón blanco translúcido, sin bragas y una diminuta tanga tipo hilo dental color negro que percibo desde la distancia por la casa en la noche cuando está pronta a dormir. Ella sabe que eso a mi me gusta y aveces hace poses muy sensuales, como es inclinarse al levantar algo mientras le observo desde atrás sus jugosas nalgas.

No he tenido mucha surte con las muejres a lo largo de mi vida, solo he tenido sexo con una exnovia que nos dejamos hace ya tres años cuando ella me fue infiel con un compañero de trabajo donde ella hacia sus prácticas del instituto, desde entonces no he vuelto a tener sexo, y si que me hace mucha falta.

Esa noche, Carmen evidenció que no me sentía muy bien y mientra cenábamos me dijo que me sentara y le expliqué que a casua del dolor en mis nlagas no podía hacerlo,a lo que respondio en broma que ella le tocaría darme unos buenos masajes en mi cola para que se aliviara el dolor. Terminamos de cenar, Carmen se dispuso a organizar la cocina, entrar la ropa del tendedero de ropa que estaba seca, pues se aproximaba una fuerte tormeta esa noche, cerró ventanas, puertas y echó seguro a la puerta principal de la casa.

Me dijo que se echaría una ducha antes de dormir y que pasaría por mi habitación tan pronto saliera de la ducha para hacerme unos masajes en mis glúteos, pues ella no me veía muy bien y quería ayudarme.

Me fuí a mi habitación…

[Continuará…]

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