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Cuando Carmen estaba aplicando ese aceite para masajes sobre mi espalda y luego de pasarme unos cuentos dedos untados por mi ano abriendo mis nalgas, ella también sobó y untó de aceite mis testículos siguiendo con sus suaves masajes, ella, al no ver mi pene supuso que éste estaba erecto y estaba entre mi abdomen y la cama muy erecto.

Luego de tanta insistencia de Carmen por algunos minutos, giré mi cuerpo desnudo boca arriba sobre la cama quedando expuesto ante ella mi erecta verga de 18 cms y 5 cms de grosor, a lo que Carmen simplemnte dijo ¡Wow muchacho! ¡que grande la tienes! y su respiración se sintió algo agitada tan pronto dijo esto. Ella me dijo que levantara los brazos y los tendiera sobre la cama. Vi perfectamente a Carmen como abría sus piernas a lado y lado de mi cuerpo para acomodarse y bajar para aplicar el aceite sobre mis brazos; allí aprecié sus tetas mas cerca como si quieran salirse de ese camisón. Poco a poco Carmen comenzó a bajar aplicando el aceite y masajeando mi pecho y abdomen y a medida que ella bajaba mi verga se ponía mas dura, se acercaba a mi pubis que estaba depilado, pues siempre me gusta depilar esa zona de mi cuerpo, ya que nunca se sabe cuando vuelva a llegar la oportunidad de estar con una mujer y esa noche, sin pensarlo, en medio de mi dolor físico en mis nalgas producto de esa caída en el piso húmedo del patio de mi casa, llegaría la oportunidad de estar con una mujer mayor que yo. Carmen miraba con algo de lujuría mi erecta verga que pedía ser atendida. Llegó a mi falo, aplicó aceite a gotas y lo masajeó mas lentamente que las demás areas del cuerpo, estuvo asi un rato, mi respiración ahora era la que se agitaba, de vez en cuando pasaba sus suaves manos por mis bolas y metía su dedo corazón en mi ano como intentato abrirlo. Luego pasó a masajerar mis piernas y de ahí hasta los pies. Carmense veía hermosa arrodillada sobre mi con sus piernas abierta a la do y lado de mi cuerpo, en ese momento no importaba que fuera mi madrastra, la esposa de mi papá, la madre de mis hermanstra, ella era una mujer, yo un hombre que llevaba mucho tiempo sin tener sexo y la oportunidad se estaba dando. Afuera de la habitación, en el patio y en la calle, llovia fuertemente, la puerta de mi habitación estaba abierta y entraba frío a lo que Carmen se bajó de mi cama sin decir nada, pensé que se iría para su habitación a descansar y me dejaría con esta calentarura que ya era dificil de controlar. Pero no, caminaba y veía como movía esas nalgas que me gustaba de ella mientra cerraba la puerta. Carmen regresó y sin pensarlo posó su boquita en mi falo duro y venoso y lo mamó, Carmen ya no era esa mujer que había conocido, se estaba transformando, asi que acto seguido, dejó de hacerme felación y se despojó de sus camisón, pude apreciar sus tetas y mientras las apreciaba, bajó su deminuta tanguita negra y quedó totalmente desnuda, a lo que dijo que ahora si estabamos en igualdad de condiciones, los dos desnudos en mi habitación, poseidos por la pasión y el placer desbordante deun joven y una mujer madura, que tal parece que demandaba atención sexual.

Carmen se montó sobre mi y comenzó a besarme a lo que también le correspondí y estuvimos vario minutos así, me decía al oído que quería ser penetrada, que estaba encantada con mi verga y no quería desaprovechar esta oportunidad. Mis manos acariaciaron su espalda y luego bajaron a sus jugosas nalgas, las acaricié, las abrí y ella tomó mi verga y se la introdujo dentro de su calentita y humeda vagina, ¡wow! que delicia sentir con mi verga esa calentura y humedad de su concha, se la clavó hasta el final muy despacio, la queria sentir. Seguiamos besándonos, así, que como pude y sin importarme el dolor, me giré y la puse sobre la cama boca arriba, la abrí de piernas y las puse sobre mi pecho. Ella sólo me decía que la penetrara, que me viniera dentro de ella, que estaba operada y no podía volver a quedar embarazada nunca jamas en la vida. Tan pronto me dijo eso, le metí mi verga dura y venosa hasta el fondo, mi pito ya expulsaba semen. Carmen estab miuy extasiada, sus ojos se nublaron, respiraba mas rapido y sus gemidos llegaron, eran como musica para mis oidos, esto aumenó mas mi excitación y comencé a embestirla con mas fuerza y rapidez. Carmen ys su piernas temblaban, me decía cosas obsenas que me gustaban. Me detuve un momento y le pedí que se pusiera en cuatro patas, que quería penetrar su culo, ella al principio no quería pero le dije que ese siempre había sido mi morbo por ella, entrarle mi verga a su culo y descaragar allí mi lechecita calentita y especita, que su ano destilara mi leche.

Con paciencia apliqué unas gotas del aceite que ella había traido y que usó en lo masajes, lo apliqué en la entrada de su ano y suavemente introduje mi dedo, luego dos y finalmente un tercer dedo. Cuando vi que ya estaba dilatado, puse mi verga allí y le introduje lentamente, ella dijo que le dolía pero que siguiera, Carmen comenzó a experimentar placer y sin pensarlo le hundí mi verga hasta el fondo, la saqué y volví a meterla hasta que comencé a acelerar el ritmo, Carmen tuvo un orgamos, gritó en mi habitación, como llovia fuertemente creo que afuera no se escuchó y gemía, al rato mi verga no aguantó mas y le dije a Carmen que me vendría, ella dijo que lo hiciera, quería sentir mi leche en su culo y acto seguido me vine con toda la fuerza, varios chorros de mi semen salieron de mi verga y se alojaron en el interior de su culo, ese culo al que le habia dedicado muchas pajas, me habia masturbado.

Noté como su culo salia hilo de mi semen. Según Carmen, yo era el segundo hombre que le penetraba por su ambicioso culo, el primero fue mi padre. Ahora Carmen había sido marcada por el hijo de su esposo, Carmen había sido mía.

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