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Tercera parte y final de “Mami, no puedo más”. Ahora es Almudena la que necesita ‘cariño’
-¿Lo vas a volver a ver? – preguntó Almudena. -¿A Manolo? Ummmm sí – respondió Juanita, relajada después de haberse corrido en la boca de su madre.
-Pues no lo acojones otra vez, pobre.
-Jajaja, vale. Seré buena.
-Sí, se buena y cómeme el coño, que estoy chorreando.
Por la noche, Juanita en su cama recordó el estupendo polvo que Manolo le había echado, la maravillosa sensación  de una polla de carne y hueso ( bueno, de carne sólo), entrando y saliendo de su coño, y sobre todo, el placer de sentir el caliente semen llenarla. Quería repetir, una vez más. Muchas veces más. Ahora que se había atrevido, ahora que sabía que lo podía pedir y obtenerlo, podría buscar a un hombre que le gustara y ofrecerse. Seguro que ninguno le diría que no. ¿Pero por qué arriesgarse con un desconocido teniendo cerca uno que, aunque no era Brad Pit, follaba bien? Además, tenía una buena polla.
Juanita tenía ganas de polla. Como dice el refrán, a falta de pan, buenas son tortas. O, en este caso, pollas de plástico, así que se levantó y fue al cuarto de su madre a buscar el consolador. Abrió la puerta y oyó el rum-rum y los gemidos de Almudena. Lo estaba usando. La luz estaba apagada, así que la encendió.
-¿Qué, mami? ¿Calentorra?
-Uf, mucho.
-¿Por qué no me llamaste?
-Bueno, ahora que tienes novio…
-Jajaja. No es mi novio. ¿Me haces un huequito?
-Claro, tesoro, ven con mami.
Juanita se metió en la cama y enseguida sintió el calor del cuerpo de su madre. Se pegó a ella mientras llevaba su mano derecha, por debajo de las sábanas, hasta el coño de su madre. Se encontró con la mano de Almudena, que sujetaba el vibrador sobre su clítoris.
-Déjame a mí, mamá.
Almudena le dio el consolador y Juanita empezó a pasar la punta a lo largo de la rajita del coño de su madre, mirándola a los ojos. Cuando vio como se entrecerraban por el placer, se agachó y besó tiernamente los labios de Almudena, que le devolvió el beso. Cuando ésta notó como Juanita empezaba a meterle la polla de plástico lentamente en el empapado coño, se estremeció y gimió, abriendo la boca, lo cual aprovechó Juanita para introducir su lengua.
El beso se hizo más apasionado. Las dos mujeres gemían. Juanita se masturbaba mientras besaba a su madre. Ambas con los ojos cerrados. Juanita empezó una profunda follada, lenta, haciendo que el vibrador rozara el clítoris al entrar, haciendo estremecer a su madre.
-Aggggg mi amor…que rico…me harás correr.
-Eso es lo que quiero, mamá. Que te corras bien a gusto.
-Pues…ummmm ya casi…estoy a punto..mi…vida
Juanita no era lesbiana. No deseaba a otras mujeres, pero sí a su madre. Era una mezcla de morbo y amor. Era el compartir algo prohibido. Y sintió una gran excitación cuando sintió como su madre se tensaba, como su cuerpo se arqueaba sobre la cama presa del orgasmo. Mantuvo el vibrador contra el clítoris para prolongar el placer lo máximo posible, hasta que el cuerpo de Almudena se relajó y llenó otra vez sus pulmones de aire.
La miró. Su madre tenía el rostro relajado, con una leve sonrisa dibujada en los labios. Los ojos, cerrados. Los abrió lentamente.
-Ummm Juanita… que bien.
La joven se acostó al lado de su madre. Las dos mirando al techo. Almudena, muy relajada. Juanita, aún ardiendo.
-Mami….
-Dime mi vida
-No puedo más.
-¿Quieres que mami te folle con la polla de plástico?
-Ummm sí…fóllame…fóllame mamá.
El consolador, aún mojado por los jugos de Almudena entró profundamente en el coño de Juanita. Ella cerró los ojos, e imaginó que era la polla de Manolo. La de él no vibraba como esta. Esta no tenía un hombre pegado, que la besara, que la acariciara, pero le daba placer. Y lo que necesitaba era placer.
-Agggg mami… cómo me gusta que me folles…
-Estás muy mojada, Juanita. Lo noto por lo bien que se desliza el consolador.
-Sí mami. Estoy muy cachonda. Recordando la polla de Manolo…. Uf…mañana me lo follo otra vez.
-Jajaja. Te vas a enviciar.
Había otra cosa que le gustaría probar.
-Mami..¿Cómo se chupa una polla?
A Almudena le sorprendió la pregunta, así, de sopetón.
-Pues…no es que yo sea una experta. ¿No has visto videos porno? – le preguntó sin dejar de follarla.
-Agggg sí…algunos…pero no tengo…ummmm claro si les gusta lento o deprisa.
-No lo sé. Depende del hombre, imagino.
-¿A papá cómo le gusta?
-Despacito.
-Pues…ummmm mañana le haré una mamada a Manolo…agggggg quiero probar su leche directamente…de….la…fuenteeeeeeeeeeee
Juanita se corrió pensando en como se sentiría cuando la linda polla de Manolo se corriese en su boca. Quería hacerlo bien, darle mucho placer. Que lo recordase siempre. Almudena, cuando notó que su hija empezaba a correrse, la folló más rápido con el vibrador y miró su cara contorsionada por el placer. Cuando el orgasmo terminó, le sacó lentamente el consolador. Estaba brillante, lleno de jugos.
-¿Por qué no practicas un poco? – preguntó Almudena
-¿Qué?
Le acercó el vibrador a la boca y Juanita empezó a lamerlo, a probar el sabor de sus jugos.
-Algo que sí sé – le dijo su madre – es que a los hombres les gusta que les mires a los ojos cuando les chupas la polla.
-¿Así? – respondió Juanita – mirándola a los ojos antes de meterse la punta en la boca.
-Ajá. Te gustará más chupar una polla que el consolador. La polla aunque esté muy dura, es suave y blandita a la vez.
Juanita asintió, metiéndose un poco más en la boca. Le costaba, y la polla de Manolo esta muy parecida al consolador.
-Otra cosa que les gusta es que pongas carita de…
-¿De qué, mami? – preguntó sacándose el consolador de la boca.
-Pues..de zorra.
-Jajajajajaa ¿Sí?
-Jajajaja…sí sí.
Ya no pudieron seguir. Les entró la risa tonta y se revolcaron en la cama hasta que se calmaron, hasta que Juanita miró a su madre.
-¿Así? -dijo, intentando poner cara de zorra, aunque no sabía exactamente que era eso.
-Jajajajaja
Volvieron las risas.
-Bueno, mami, ya es tarde. Me voy a dormir.
-Hasta mañana, tesoro. Que descanses.
Se dieron un casto beso en los labios y Juanita se marchó a su cuarto. Por el pasillo se volvió a reír. Se acostó y empezó a pensar en lo que le dijo su madre, así que se levantó y se fue a su escritorio, en donde tenía su ordenador. Lo encendió y abrió Google. Buscó ‘mamadas’ y empezó a ver vídeos. Los había de todas clases. Mamadas lentas, mamadas rápidas. Corridas en la boca, pero se dio cuente de que la gran mayoría era corridas en la cara. Ella la quería en la boca. Y por fin supo lo que quiso decir su madre con lo de poner cara de zorra. Era entornar los ojillos y dar a entender que se estaba disfrutando chupando esa polla.
Con la mano izquierda movía el ratón, y con a derecha se frotaba el clítoris. El coño, mojado otra vez. Los videos que más le llamaron la atención eran en los que la chica se tragaba enterita una enorme polla. Se preguntaba como era posible que no se atragantaran. Aunque alguna sí que lo hacía, pero insistía. Tras un nuevo y placentero orgasmo, apagó el ordenador y volvió a la cama. En seguida, estaba dormida.
Se despertó temprano. Con Manolo en su pensamiento. Hubiese deseado que estuviera allí, con ella. Pero no estaba. Pensó en subir a su casa, pero era muy temprano, y además, tenía que irse a la facultad, así que se dio una ducha, desayunó y se fue. Su madre seguía durmiendo.
La mañana fue horrible. No dejaba de pensar en él. En su polla. La deseaba otra vez dentro de ella. Volver a sentir la descarga de su caliente leche en el fondo de su coño. Deseaba tener su dura polla en la boca. A punto estuvo un par de veces de abonadora las clases para ir al baño a hacerse una liberadora paja, pero se contuvo.
Cuando por fin terminaron las clases, salió corriendo, cogió el autobús y se marchó a su casa, pero en vez de parar en su piso, subió hasta el piso de Manolo. El corazón le latía cuando tocó el timbre. Al poco, le abrió la madre de Manolo.
-¿Sí?
-Buenos días. Soy Juanita, del quinto.
-Sí, la hija de Almudena.
-Ajá.
-¿Qué quieres, Juanita?
-¿Está Manolo?
-No, aún no ha llegado.
La cara de decepción de Juanita fue evidente.
-¿Tardará mucho?
-No creo. Suele llegar sobre las 2.
-Ah, vale. Volveré luego.
-¿Quieres que le diga algo?
-No, no. Hasta luego, señora.
La madre de Manolo cerró la puerta, sorprendida. Era la primera vez que una chica preguntaba por su Manolo. Parecía simpática. Conocía a su madre y le parecía una buena familia.
Juanita bajó a su casa. Quedaba como media hora para que llegase Manolo. Almudena estaba en la cocina, preparando la comida.
-Hola mami – la saludó, dándole un beso en la mejilla
-Hola tesoro. ¿Qué tal el día?
-Horrible, mami. Todo el día pensando en ese jodío Manolo y, resulta que subo a verlo y no está.
-Jajajaja. Vaya chasco.
-No te rías, coño. Jajaja
-Jajajaja
Las dos mujeres volvieron reír juntas. Luego, Juanita abrazó a su madre.
-Ummmm que bien huele esa carne, mami. No sé si comer antes o después.
-¿Antes o después de qué?
-De ver a Manolo. Llega a las dos.
Almudena miró el reloj. Las 13:40. Miró las tetas de su hija. Los pezones se le marcaban. Metió la mano por debajo de la falda y se encontró con unas empapadas bragas.
-Uf, Juanita, no sé si podrás aguantar.
-Ummm mamá…ya estoy cachonda sólo de pensar…
-¿Dé pensar en qué? – le susurró Almudena empezando a acariciarla sobre las bragas.
-Aggg pues…en..en la polla de Manolo.
-¿Te gusta su polla, eh?
-Mucho…casi no pude disfrutarla ayer…Hoy pienso…agggggg aprovecharla bien.
Almudena metió la mano por dentro de las bragas de su hija y le pesó el dedo corazón a lo largo de la babosa rajita. Sintió como Juanita se estremecía, pegando su cuerpo al suyo. Y sintió su propio coño empezar a mojarse.
-Cuéntale a mami lo que vas a hacer con esa polla – le susurró empezando a frotarle el clítoris.
-Pues….la voy a tocar…aggggg a la voy a chupar. Anoche estuve viendo videos…en…ummmmm Internet.
-¿De mamadas?
-Si mamá….uf…me calenté mucho….Espero hacerlo bien.
-Seguro que sí.
Juanita siguió contándole las cosas que pensaba hacer. Almudena la escuchaba, juntando sus muslos, frotando sus piernas para estimularse, mientras seguía con la suave paja que le hacía a su hija, llevándola poco a poco a la cima del placer.
-Mami, no puedo más…me voy a…correr…..
-Córrete mi vida. Piensa en esa polla llenándote de su caliente lechita…córrete para mamá.
Entre temblores y fuertes espasmos, Juanita estalló en un fuerte orgasmo. Se agarró con fuerza a su madre para no caer al suelo. La mano de Almudena se llenó de los jugos de Juanita, y después, la besó con ternura en los labios. Juanita, feliz, cerró los ojos y sonrió.
El reloj de la cocina marcó las dos.
-Huy, es la hora mami
Juanita se separó de su madre y fue corriendo al baño a arreglarse un poco. Sentía las bragas mojadas, y pensó en cambiárselas, pero luego recordó como la excitaba el olor del coño de su madre, e imaginó que a Manolo le gustaría oler el suyo. Sólo de pensarlo un poco de flujo mojó más aún la prenda. Se peinó, se estiró el traje y le gritó a su madre desde el salón, camino de la puerta.
-Mamáis, me voy a follaaaaar.
Almudena, desde la cocina, no pudo evitar reírse. Pensó que eso no era una cosa que las hijas le dijesen tan abiertamente a sus madres. Su hija iba a ver a un chico con el que iba a echar un buen polvo. Y ella, su madre, se quedaba sola, con el coño empapado. Deseó que su marido estuviera en casa. En esos momentos deseó un polla real. Deseó sentir en el fondo de su coño el calor del semen de su marido. Pero no estaba. Sólo tenía su sustituto. Fue a su cuarto y lo buscó en la mesilla de noche.
Y mientras su hija subía en busca de una polla de verdad, Almudena que conformar con su querido consolador.
Juanita subió los pisos que le faltaban por las escaleras. Cuando se plantó delante de la puerta de la casa de Manolo, el corazón le latía con fuerza, y no sólo era por subir corrierndo. Tocó el timbre y a los pocos segundos la puerta se abrió. De nuevo, era la madre de Manolo.
-¿Llegó ya Manolo?
-Sí, acaba de llegar. Pasa
Juanita pasó el recibidor. La cas era igual que la suya, aunque, obviamente, decorada de distinta manera.
-Manolooooo, tienes visita – gritó la madre.
Él estaba en su cuarto cuando oyó el grito de su madre. ¿Visita? , se preguntó. Algo en el fonde de su mente le dijo quien podría ser, y cuando se asomó y vio a Juanita al lado de su madre, mirándolo y sonriendo, casi le da un pasmo.
La madre de Manolo, mujer discreta, los dejó solos y se fue a la cocina. Sin que le dijeran nada, Juanita se acercó a la habitación de Manolo, que era la misma que ella usaba en su casa.
-¿Puedo pasar?
-¿Eh? Oh..claro, pasa..perdona
Manolo sintió la cara roja. Y más cuando Juanita lo miró a los ojos y sonrió.
-Ayer me dejaste solita.
-Joder, perdona, pero al oír a tu madre me acojoné.
-Tontito. No pasa nada. Mi madre no se iba a escandalizar. Ya soy…mayorcita.
Can el pie derecho, Juanita le dio un golpe a la puerta de la habitación y la cerró. Manolo abrió los ojos cuando ella se acercó a él y rodeó su cuello con sus brazos, antes de besarlo en la boca.
-He venido a que me folles otra vez. No he dejado de pensar en lo de ayer.
-Juanita…pero…aquí..
-¿También le tienes miedo a tu madre?
-No..No…
-¿Entonces?
Lo volvió a besar y llevó una de sus manos a la polla. La encontró dura bajo el pantalón. La recorrió con los dedos.
-Ummmmm. ¿Está así por mí?
-Juanita…
No lo dejó terminar. Lo besó con pasión, metiéndole la lengua casi hasta la campanilla al tiempo que le bajaba la bragueta. Metió la mano y le sacó la polla. Manolo empezó a gemir cuando la mano de Juanita empezó a apretar y a deslizarse a lo largo de su dura barra.
Ella recordó lo que su madre le dijo. Recordó lo que había visto en los videos. Acercó sus labios a la oreja de Manolo y le susurró.
-Te voy a hacer mi primera mamada. Espero que te guste.
Manolo se estremeció. Aquella mujer lo volvía loco. Desde que salió corriendo de su casa no había dejado de pensar en ella. Casi no pudo dormir, y por la mañana se maldijo a sí mismo por haber huido, por no atreverse a ir a verla.
Y ahora, ella, mirándolo a los ojos, con su polla en la mano, se estaba agachando lentamente hasta quedar arrodillada delante de él. Su boca quedó a la altura de su excitada polla, que daba saltitos sola.
Ella lo miró. Luego miró la polla. Puso sus manos en sus propios muslos y acercó la cara hasta que la polla le rozó las mejillas. Cerró los ojos y con una sonrisa en el rostro empezó a pasarse el duro mástil por la cara. Manolo la miraba, con los labios entreabiertos. Era sin duda lo más excitante que había visto en su vida. Gozaba con esa simple caricia. Aquella guapa chica pasándose su polla por su cara.
No sólo gozaba él. Juanita también. Le encantaba la sensación que la dura y caliente verga le producía. Y más cuando entreabrió los ojos y vio la cara de placer del chico. Sacó la lengua y la pasó, lentamente, desde la base de la polla hasta la púrpura cabezota. Le dio un besito.
-Ummmmm que caliente tienes la polla Manolo. ¿Quieres que te la chupe?
-Dios Juanita…Sí. Chúpame la polla.
Ella sonrió. Abrió la boca y se la empezó a meter. La primera polla de su vida entraba en su boca. Manolo cerró lo ojos, gimiendo, pero los volvió a abrir. No quería perderse nada de lo que ella hacía.
Lentamente, Juanita se fue tragando la dura polla. En algunos videos había visto como las chicas se las metían enteras en la boca, y pollones más grandes que el de Manolo, pero cuando tuvo el de él un poco más de la mitad, se dio cuenta de que no podría. Se atragantaría, así que no lo intentó. Se dedicó a disfrutar lo que tenía en la boca, a disfrutar del placer que reflejaba la cara de Manolo.
Con las manos apoyadas en sus muslos, la cabeza ligeramente levantada, mirando a los ojos de Manolo, empezó a mover la cabeza, adelante y atrás, succionando, enroscando la lengua alrededor de la barra. Sentía su coño arder en un mar de jugos. Tenía ganas de meter una mano debajo de su falda y tocarse mientras mamaba, pero decidió concentrarse en lo que hacía.
Se la sacó de la boca, brillante de saliva. Le dio besitos por toda la superficie.
-¿Lo hago bien?
-Juanita…me tienes….a punto.
-Ummmm ¿A punto de qué?
-De correrme.
-Eso es lo que quiero. Que te corras en mi boca. Que me la llenes de leche como ayer me llenaste el coño. ¿Lo harás verdad? ¿Te correrás en mi boquita?
Manolo no lo pudo resistir más. La hermosa chica, arrodillada delante de él, de su brillante polla, pidiéndole que se corriera en su boca fue demasiado. La cogió por la cabeza y le metió la polla en la boca. Dio un solo empujón, se tensó, y empezó a correrse.
El primer chorro cogió desprevenida a Juanita, que enseguida se preparó para recibir los siguientes. Le golpeaban en la lengua, en el paladar, llenando poco a poco su boca. La polla de Manolo seguía corriéndose. Oía los gruñidos de placer del chico, su cara distorsionada por el placer.
Tragó. Sintió el caliente y espeso semen bajar por su garganta, camino de su estómago. Tres chorros más y volvió a tragar. Su boca estaba llena del sabor amargo y salado de la leche del chico. Sintió que él aflojaba la presión de sus manos. Que la polla dejaba de disparar. Chupó un poco más, para tomarse cualquier resto que pudiese quedar.
Manolo soltó la cabeza de Juanita. Su polla seguía en su boca. Los ojos de ella brillaban, mirándolo Vio como se la sacaba lentamente de la boca y como le daba un besito en la punta. Y como se pasaba la lengua por los labios.
-Ummm que rico..Me ha encantado, Manolo. ¿Te ha gustado?
-Juanita..has sido…Uf….Creí que no iba a parar de correrme.
La polla seguía dura, delante de la cara de Juanita. La miró.
-Manolo, no puedo más. Fóllame.
Él dudó unos instantes. Su madre estaba en casa. Los podrían pillar. Pero Juanita le acabada de dar uno de los mayores placeres de su vida. Lo miraba con ojillos suplicantes. La deseaba. Con todo su ser.
La ayudó a incorporarse y la besó con pasión, llevando sus manos a su amplio culote, apretándola contra ella. Su boca sabía salada. Era el sabor de su semen. Pero no le importó. Cayeron sobre la cama, sin dejar de besarse. Juanita se quitó como pudo las bragas, tirándolas al suelo.
-Fóllame Manolo..Fóllame yaaaaaaa
Le tapó la boca con sus labios. Sólo faltaba que su madre pegara la oreja a la puerta. Se puso entre sus piernas. Ella las abrió, acogiéndolo. Con la excitación del momento y los nervios, Manolo no atinaba a meter la polla, así que Juanita llevó una de sus manos, la cogió y la puso en la entrada de su vagina.
-Ahora…métela.
La estocada la hizo tensar. Sintió como las paredes de su mojada vagina se separaban para dar paso a la gruesa polla. Cerró los ojos y abrazó al hombre que la follaba por segunda vez. Manolo enseguida empezó con sus vaivenes. Lentos y profundos. También tenía los ojos cerrados, disfrutando de la sensación que la acogedora vagina le proporcionaba,
-Agggg sí..sí…que rico…ummm – gemía Juanita, llena de placer.
Placer que se redobló cuando Manolo empezó a besar su cuello, a lamerlo. A darle lamidas en en lóbulo de su oreja. Todo eso se sumaba al placer que la polla le daba en el coño. Los labios de él se fueron acercando a los de ellay se fundieron en un beso mientras Manolo la follaba con más ganas. Su reciente corrida le permitía aguantar más. Así podría seguir sintiendo el enorme placer de follarse a aquella mujer maravillosa.
Llevó sus manos a la cara de Juanita. La abarcó con ellas. La miró. Tenía los ojos cerrados y una expresión de puro placer reflejada en el rostro. Se sintió afortunada de poder estar con ella. Tan hermosa, tan caliente. Juanita entreabrió los ojos y se encontró con los de él. Le sonrió, pero enseguida los cerró porque sintió la llegada de su orgasmo. Sintió como nacía en lo más profundo de su coño para irradiarse luego por todo su cuerpo, el cual empezó a tensarse.
Manolo aún no era un experto en mujeres, pero comprendió que Juanita se estaba corriendo. Eso lo llenó de orgullo y la folló con más ímpetu, y, antes de que ella gritara, la besó para ahogar cualquier sonido. Notó las contracciones de la vagina alrededor de su polla. Notó como ella lo apretaba contra su cuerpo. Y después, la relajación. Dejó de follarla. Se quedó con la polla enterrada en su coño. La miró. La besó. Juanita, sin abrir los ojos, le susurró.
-Ummmm que..bien…me has follado..
-No he terminado, preciosa.
-Ummmm ni yo…quiero más…deseo sentir como te vacías dentro de mi. Sigue follándome….córrete dentro de mi….por…favor.
Recomenzó los movimientos….lentos….recreándose en las sensaciones. Juanita tenía ahora la vagina muy sensible y los suaves envites de Manolo la llenaban de gozo.
-Manolo. Ya está la comida – gritó su madre desde la cocina.
Él se quedó parado de golpe.
-No pares..sigue..sigue..
Siguió un poco más, pero no pudo concentrarse. Imaginaba a su madre que venía a ver que pasaba. Que abría la puerta y lo pillaba follándose a la vecina. Se salió de Juanita.
-Lo siento, Juanita, pero… joder. Es capaz de presentarse aquí a ver que hacemos. -¿Me vas a dejar así?
-Te compensaré.
-¿A sí? ¿Cómo?
-Como quieras
-Ven a mi casa después de comer. Fóllame toda la tarde.
-¿Y..tu madre?
-¿Mi madre qué?
-¿Estará?
-Seguramente.
-Uf..no sé. Me da cosa.
-No seas tontito. Ya sabe que ayer me follaste bien follada.
-¡Coño!
-Jajajaja. Ya te dije que soy mayorcita. A ella no le importa.
-¿Seguro?
-Que sí. ¿Vendrás?
-Va..vale.
Juanita le dio un último beso antes de salir por la puerta y marcharse. Se despidió desde la puerta de la madre de Manolo. Y mientras bajaba las escaleras, sintió un agradable fresquito en el chirri. Se había dejado las bragas en casa de Manolo. Se rió sola.
Manolo se arregló un poco la ropa, se repeinó y fue a la cocina a comer.
-No sabía que eras amigo de la hija de Almudena – le preguntó su madre.
-¿Qué…? Ah, sí.
-¿Qué quería?
-Esto…nada…hablar.
Su madre no era tonta, pero sí discreta. Además, ya era hora de que su niño empezara a tontear con chicas. Sirvió la comida y los dos hablaron como siempre.
Juanita entró en su casa y buscó a su madre. La encontró también en la cocina.
-¿Ya estás aquí?
-Sí. Su madre le cortó el rollo.
-Jajajaja. ¿Y?
-Ummmmm antes de ese me folló bien follada. He quedado con él después de comer, aquí. No lo asustes, ¿Eh?
-Jajajaja. Descuida, mujer. Os dejaré tranquilitos. Me iré a dar una vuelta.
-Gracias mami. También le hice una mamada.
-¿Qué tal?
-Pues creo que muy bien. Le gustó mucho. Y a mi. Pero sólo fue un aperitivillo. Tengo hambre. ¿Qué hay de comer?
-Pechuga de pollo empanada.
-Ummmmm
Cuando Manolo terminó de comer, se fue al baño y se dio una rápida ducha. Se limpió los dientes y se perfumó. Le dijo a su madre que se iba a dar una vuelta con sus amigos. Ella se extrañó de que se fuera a esas horas, perfumado. Con los amigos no iba, seguro. Pero se calló. Sus sospechas fueron confirmadas cuando más tarde fue al cuarto de su hijo a recoger y encontró unas bragas en un rincón. Vaya con Manolito, pensó. Coleccionando trofeos. Sintió orgullo de madre.
Manolo bajó los escalones de dos en dos, y cuando se plantó delante de la puerta de la casa de Juanita el corazón le latía como loco. Tocó el timbre y cogió aire. Pensaba “Que abra Juanita. Que abra Juanita”.
Pero abrió su madre.
-Hola Manolo.
-Hola señora. ¿Está Juanita?
-Sí, pasa
-Gracias.
-Juanita está en su cuarto, al fondo. ¿Ya sabes dónde, no?
-¿Eh…? Oh..sí
El muchacho se puso rojo como un tomate. Almudena reprimió una carcajada, pero no se pudo resistir a chincharlo un poco más.
-Bueno..pues…que lo ‘paséis muy bien’ – le dijo, con una pícara sonrisa.
Manolo se dio la vuelta rápido y ni se dio cuenta de como llegaba al cuarto de Juanita, entraba sin llamar y cerraba la puerta.
-Joder. Tu madre. Lo sabe
-¿Sabe el qué?
-Coño, pues a lo que he venido.
-¿A follarme?
-Sí.
-Pues claro. Se lo dije yo.
-¡Juanita!
Ella estaba sentada en su cama. Se levantó y se acercó lentamente a él, mirándolo. Pegó su cuerpo al suyo, lo rodeo por el cuello con su brazos y lo besó.
-Olvídate de mi madre, Manolo.
Los dos jóvenes se empezaron a besar, cada vez con más pasión. Los brazos de él acariciaron la espalda de Juanita y bajaron lentamente hasta llegar a su culo, el cual sobó y apretó contra él. Ella notó que la polla ya estaba bien dura y se restregó contra ella.
Juanita le había pedido, como compensación, que la follara toda la tarde. Manolo cumplió de sobra. Fue una tarde llena de pasión, llena de sexo, de placer. Juanita perdió la cuenta de los orgasmos que él le proporcionó. Con sus dedos, con su lengua. Con su polla.
Cuando la tarde oscurecía, Manolo ya no podía más. Ni ella tampoco. Quedaron abrazados sobre la cama, desnudos, y se durmieron.
Almudena regresó de su paseo sobre las 8 de la noche. Encontró la casa silenciosa. Se acercó a la habitación se Juanita. La puerta estaba cerrada. Abrió con cuidado y descubrió a la pareja, dormida sobre la cama. Juanita tenía su cabeza apoyada sobre el pecho de Manolo, un brazo rodando su pecho. Ambos estaban desnudos. Cerró la puerta sin hacer ruido y fue a la cocina a preparar la cena.
Al poco apareció en la cocina Juanita, aún medio adormilada.
-Vaya, pareces cansada, Juanita.
-Uf, mami. Estoy hecha polvo.
-Jajaja ¿A polvos?
-Sí. No hemos parado en toda la tarde.
-Hay, juventud, divino tesoro.
-Ummm Manolo puede ser tan dulce y salvaje a la vez.
-¿Por qué no lo invitas a cenar?
-Vale – respondió la joven, sonriendo.
Volvió a su cuarto y se tumbó al lado del dormido muchacho. Miró su fláccida polla. Esa divina polla que tanto placer la había proporcionado durante toda la tarde. Se acercó a ella y se la metió en la boca. Sabía salada. Ya la había chupado, pero era la primera vez que se la metía así, blandita, en la boca. Era usa sensación distinta. Lamió y chupó. La polla empezó a reaccionar, a tomar forma, a llenar la boca de Juanita. Manolo seguía dormido, empezando a gemir en sueños.
En poco tiempo, la polla estaba en todo su esplendor. Dura y poderosa. El chico se despertó.
-Ummmm hola preciosa. Así da gusto despertarse.
Ella lo miró, con la polla en la boca. Llevó sus manos al pecho de Manolo y mamó con más ganas. Se la sacó un momento de la boca.
-Mi madre te invita a cenar ¿Quieres?
-Claro.
-Ummmm que bien. Pero yo me tomaré un aperitivito antes – dijo Juanita antes de volver a meterse la polla en la boca y recomenzar la placentera mamada.
-Aggggg no sé yo si vas a sacar algo. Me has dejado vacío.
Ella no se iba a rendir tan fácilmente. Puso todo su empeño y su escasa experiencia. A veces iba despacito. Otras más rápido. Se ayudaba con sus manos. Manolo la miraba. Sentía mucho placer. Le encantaba la forma en que ella lo mirara. Cómo se pasaba su polla por la cara, dejándola brillante. Cómo entornaba los ojos, demostrándole que también sentía placer al hacerlo.
Almudena se acercó a la habitación para preguntarles si tardarían mucho en estar listos. Cuando oyó los gemidos, se acercó con sigilo. La puerta estaba entornada, y desde la oscuridad del pasillo pudo ver la escena que se desarrollaba en la cama de su hija. Manolo, acostado boca arriba. Juanita, acostada boca abajo entre sus piernas, con su polla en la boca. Y era una buena polla, que entraba y salía de la boca de su hija. Vio la cara de placer de Manolo. No pudo resistirse a quedarse mirando. Y no pudo evitar sentir un poco de envidia. Su niña tenía una polla de verdad, un hombre de verdad al que sentir. Se alegró por ella, por supuesto, pero deseó tener lo mismo. Su coño reacción, mojándose. Cuando se dio cuanta, se estaba masturbando mirando como su hija le hacía una maravillosa mamada a Manolo.
Juanita estaba disfrutando de la mamada, pero notaba que a Manolo le costaba correrse. Había sido una tarde muy intensa. Se dijo que necesitaba más estimulación, y recordó un vídeo que había visto. Se chupó un dedo, lo ensalivó bien y empezó a acariciar el culito de él. Primero, sólo tanteando, esperando a su reacción.
Fue positiva. Gimió con más fuerza. Juanita empujó un poco y la punta de su dedo penetró el ano de Manolo, a la vez que chupaba la polla. El cuerpo del muchacho se estremeció. El placer que sentía aumentó al sentir el dedo. Y aún más cuando empezó a meterlo. Con una mueca de placer en la cara, miró a Juanita, que mirándolo fijamente, empezó a mamar y follarle el culito a la vez, con suavidad, cada vez más profundamente. Eso la excitaba.
-¿Te gusta? – le susurró.
-Aggg….sí…sí….
Juanita redobló sus esfuerzos, intentando tragar lo máximo posible de la polla, moviendo su dedo dentro y fuera. Y lo consiguió. Manolo se empezó a tensar y su cuerpo fue atravesado por un intenso orgasmo, que lo llenó de espasmos de placer. Fue un orgasmo largo, pero apenas expulsó semen. Estaba vacío. Aún así, Juanita disfrutó de lo que le dio. Relamió bien la polla, buscando cualquier resto de la rica leche. Luego, se sacó lentamente la polla de la boca y también el dedo del culito.
No fue sólo Manolo el que se corrió. En las sombras, Almudena también tuvo un orgasmo mirando como el chico se estremecía, como movía las caderas arriba y abajo, follando la boca de Juanita. Se imaginó una abundante descarga de cálido semen bajando por la garganta de su hija. Se imaginó que bajaba por la suya. Juanita tenía un hombre. Ella no. Bueno, sí lo tenía, pero lejos, trabajando. En cuando llegase, lo iba a aprovechar. Mientras, tendría que conformarse con sus dedos, con el consolador. Y con Juanita. Se volvió a la cocina, para darles tiempo de vestirse.
Al ratito aparecieron los dos.
-Mami. Tenemos un hambre de lobo.
-Jajaja. Me imagino. Toda la tarde… jugando la abre el apetito a cualquiera – respondió Almudena, mirando a Manolo, que no pudo evitar ruborizarse.
Juanita le echó a su madre una mirada de reproche, pero sonriendo.
-Manolo…¿No deberías llamar a tu madre para decirle que cenas aquí? – preguntó Almudena.
-Oh, sí sí, claro, señora
-¿Señora? ¿A quién llamas señora? Almudena
-Vale, Almudena.
-Así está mejor…Señora…ya me puso 20 años encima.
La cena fue muy animada. Manolo, cuando se soltaba, podía ser un chico muy divertido. Hizo reír un par de veces a las dos mujeres y dio un par de respingos las dos veces que Juanita le apretó la polla por debajo de la mesa, tratando de disimular ante su madre.
Después fueron un rato al salón a charlar, hasta que Manolo dijo que tenía que irse ya. Juanita lo acompañó a la puerta y lo despidió con besazo en la boca, abrazada a él.
Manolo se dio la vuelta. Caminó un par de pasos. El día siguiente era viernes. Se giró.
-Juanita..¿Quieres ir mañana por la noche a dar una vuelta? Podríamos ir al cine
-¿Me estás pidiendo una cita?
-Sí.
-Será un placer. Hasta mañana
Manolo subió las escaleras como flotando. Tenía su primera cita. Y con una chica estupenda. No sólo era caliente y sexy, sino simpática y agradable.
Juanita volvió al salón.
-Manolo me ha pedido salir, mami. Mi primera cita.
-¿Estás contenta?
-Uf, mucho, mamá.
-¿Te gusta Manolo?
-Sí. Es un buen chico
-Y tiene una buena polla.
Juanita la miró entrecerrando los ojos, inquisitiva.
-Vi como se la chupabas antes de cenar.
-Mirona
-Jajaja.
-¿Lo hacía bien?
-Bueno, por la cara que ponía él, muy bien.
-Jeje, apenas le quedaba leche.
-Bien, ahora cuéntame con todo lujo de detalles que es lo que habéis estado haciendo toda la tarde.
Almudena escuchó con atención el excitante relato de su hija. Le contó todas las veces que Manolo le comió el coño, las veces que le lamió el cuerpo, de arriba a abajo. Las veces que se la folló. Unas muy tiernamente. Otras más salvaje. Le contó que perdió la cuenta de las veces que la hizo correr.
Cuando Juanita terminó, Almudena tenía el coño otra vez chorreando, los pezones duros como piedras.
-Joder, tu padre no llega hasta el domingo.
-¿Estás cachonda, mami?
-Juanita…no puedo más.
-Espera.
Se levantó y salió corriendo. Volvió con el vibrador en la mano.
-Hasta que llegue papá tendrás que conformar que esto.
-Uf, tesoro. Cuando llegue tu padre lo voy a dejar sequito.
Juanita se sentó al lado de su madre. Le metió las manos por debajo de la falda y le quitó las bragas. Las encontró mojadas. Luego hizo que su madre se acomodara bien, que abriera sus piernas, poniendo una sobre su regazo. Apareció ante ella, en todo su esplendor, el coño materno. Abierto, mojado, de un rosa intenso.
-Mami…estás…
-Caliente, mi vida. Fóllame ya….
Juanita encendió el vibrador y le pasó la punta a lo largo de la rajita del coño de su madre. Almudena cerró los ojos y se estremeció de pies a cabeza.
-Agggggg que rico….mi amor…ummmm
Sintió como su hija empezaba, lentamente, a meterle el consolador. Su cuerpo a llenarse de placer. Abrió los ojos y miró a su hija. Las dos mujeres se sonrieron. Juanita se acercó más y besó a su madre.
-¿Te gustó ver como le chupaba la polla a Manolo?
-Ummm sí…me gustó…
-¿Te puso…caliente?
-Agggg sí mi vida…muy…caliente. Me hice una paja mirándote…Juanita..me corrí cuando él se corrió en tu boca..
Juanita también se empezaba a excitar. La daba morbo saber que su madre la había mirado.
-¿Sabes mamá? Manolo estaba tan cansado y vacío que no conseguía correrse.
-Aggggg ¿Y qué..hiciste…?
-Esto.
Sin dejar de follarla bien a fondo con el consolador, como hizo con Manolo, se chupó un deso y lo llevó a culito de su madre. Almudena no necesitaba lubricación. Los jugos de su coño caían y tenía el ano bien mojado, así que el dedo de Juanita entró hasta el fondo.
-Aggggggggg dios mío…Qué placer…¿Eso le hiciste a Manolo? ¿Le follaste el culito?
-Sí..cuente le metí el dedo se empezó a estremecer y se corrió enseguida.
-No me…agggg extraña…que..rico..más….así..más….fóllameeee
El orgasmo que atravesó el cuerpo de Almudena fue inmenso, arrollador. Juanita selló su boca con sus labios para ahogar el grito, sin dejar de penetrarla con el vibrador, sin dejar de follarla con el dedo.
Cuando el cuerpo de Almudena quedó relajado, Juanita retiró los dos placenteros invasores y miró a su madre, que respiraba fatigosamente, con los ojos cerrados.
-Házmelo a mí, mamá. Me has puesto caliente.
En pocos minutos era Juanita la que ahora gemía, siendo follada por su madre por el coño con el vibrador y por el culo con un dedo…y luego, con dos.
-Aggggggggg que placer.
-Sí….es muy rico, verdad?
-Uf…ya lo creo….¿Papá te ha follado el culo?
-No. Me lo ha pedido varias veces, pero le he dicho que no.
-Si Manolo me lo pide, le diré que sí…ummmmmmm
-¿A sí?…
-Síiii
Al verla tan decidida, Almudena metió un dedo más en el culito de su hija.
-¿No te duele?
-Agggg un poquito..peor es más el placer…
La folló un poco más hasta la la joven se tensó y se corrió, con el cuerpo recorrido por espasmos de placer.
Las dos mujeres terminaron agotadas sobre el sofá. Juanita ya no podía más y se durmió, abrazada a su madre.
Almudena la dejó descansar un raro, acariciando su sedoso cabello. Cuando ella mis se caía de sueño, la despertó.
-Cariño, es hora de irse a la cama
-Ummmm,…mami..¿Puedo dormir contigo?
-Claro mi amor.
Al poco de acostarse, las dos dormían plácidamente.
Al día siguiente, el día de su primera cita, Juanita esta muy contenta. Su madre la notó radiante. Sobre las siete de la tarde apareció Manolo, bien arregladito y perfumado. Se saludaron con un beso en la boca. Y eso que Almudena estaba delante.
-¿A dónde vas a llevar a mi hija?
-Al cine, y después a tomar algo.
-Bien, a las doce en casa, o…te la corto en rodajas finitas – le dijo seria.
-S..sí, señora.
-Coño, Manolo, que es broma. Venga, iros ya y pasadlo bien.
Almudena se quedó sola. Contenta por su hija.
Cuando salieron de edificio, iban caminando uno junto al otro.
-Estás muy guapa, Juanita.
-Gracias. Tú también.
Caminaron un poco más. Juanita sintió los dedos de él rozando los de ella. Se cogieron de la mano. Ella lo miró de reojo. Su mano era cálida. Le encantó que la cogiera de la mano. No se soltaron hasta llegar al cine.
La dejó elegir a ella la película. Escogió una comedia romántica. Entraron en la sala sin hablar, se sentaron y se cogieron de la mano otra vez.
Se apagaron las luces y empezó la película, pero Juanita no le prestaba atención. Sentía el calor de mano de Manolo. La apretó y él también se la apretó. Se miraron. La luz de la pantalla los iluminaba. Se sonrieron.
Juanita se moría de ganas de besarlo. Él pareció leer sus pensamientos, porque se acercó a ella y la besó. Empezó por un tierno beso, pero se fue haciendo más apasionado, y los dos jóvenes empezaron a excitarse. Una de las manos de Manolo llegó a las tetas de Juanita, y una mano de ella a la polla de Manolo. La apretó antes de bajar la cremallera y sacarla. Le susurró al oído.
-Espero que hayas tenido tiempo de repostar. La última vez me dejaste con hambre.
Manolo no dijo nada. Sólo guió su cabeza hasta su polla. Cerró los ojos cuando sintió como la cálida boca de Juanita se tragaba su dura verga.
Fue una mamada lenta, con apenas movimiento de la cabeza de Juanita. Todo lo hacía con su lengua, succionando. Manolo tenía que retener sus gemidos. Aunque no había mucha gente en el sala, no era cuestión de dar un escándalo. Cualquiera que lo mirara, hubiese visto reflejado en su cara el intenso placer que estaba sintiendo. Tenía sus dos manos en la cabeza de Juanita, pero no apretaba. Sólo la acariciaba.
Juanita notó que llegaba la corrida porque la polla empezó a tensarse dentro de su boca. La última vez apenas consiguió más que un poquito de semen. Ahora, tras un día de descanso, la polla de Manolo le empezó a llenar la boca con una abundante descarga, caliente, espesa. Tragó varias veces, sintiendo los chorros estrellarse contra su paladar, contra su lengua. Sintiendo el cuerpo de Manolo temblar. Cuando el orgasmo cesó, siguió chupando un poco más, lamiendo, limpiando.
Cuando levantó la cabeza, la polla seguía dura. La agarró con la mano y besó a Manolo. Un beso húmedo, con lengua.
-Manolo, no puedo más…
El chico metió la mano por debajo de la falda y llegó hasta la bragas de Juanita. Ella abrió las piernas, poniendo la izquierda sobre el reposa manos de la butaca. Empezó a gemir cuando la mano de Manolo se metió por dentro de las bragas y sus dedos a recorrerla. Manolo se encontró con un coño mojado, babosito. Sus dedos recorrían la hendidura con facilidad. Besó a Juanita al tiempo que las yemas de sus dedos trazaban círculos alrededor del clítoris. Juanita estaba tan cachonda que se corrió enseguida, resoplando en la boca de Manolo. Fue un orgasmo intenso, largo, placentero.
Manolo la siguió besando tiernamente, en los labios, en las mejillas. En el cuello, que olía ligeramente a perfume. El resto de la película fue un beso tras otro. Una caricia tras otra.
Salieron de la sala agarrados de la mano, mirándose, sonriéndose.
-¿Te apetece tomar algo? – le preguntó Manolo.
-Pizza.
-Ummm, estupendo.
En el centro comercial había donde elegir. Escogieron un local y se sentaron. Apenas hablaron. Comían y se miraban. Entre ellos estaba naciendo algo más que puro sexo. Regresaron más tarde a casa.
-Son las once. Tu madre no me la va a cortar.
-Jajaja. Si te la corta la mato.
Subieron al ascensor. Subieron besándose. Cuando el aparato se detuvo en el piso de Juanita, ésta cogió de la mano a Manolo y tiró de él.
-Ven – le dijo
Abrió la puerta de su casa. Todo estaba a oscuras menos el salón, en donde estaría su madre viendo la tele. Pasaron y lo llevó a su cuarto. Lo dejó allí y fue a ver a su madre. La encontró tumbada en el sofá, dormida. Volvió a su cuarto.
-Mi madre está dormida – le dijo a Manolo, acercándose a él lentamente.
Lo rodeó con sus brazos, pegó su cuerpo al suyo y lo besó. Se desnudaron el uno al otro. Manolo no se dio ni cuenta de que Juanita dejaba la puerta medio abierta. Afuera sólo se veía oscuridad.
Almudena se despertó rato después. Miró el rejos. Las once y media. Se dijo que Juanita no tardaría el llegar. Se levantó a hacer pis y entonces vio luz al fondo del pasillo, en la habitación de su hija. Había vuelto y no se había dado ni cuenta. Iba a llamarla para que le contara como había ido todo cuando oyó gemidos. Se acercó lentamente, oculta en la oscuridad. Se asomó por la medio abierta puerta. Lo que descubrió la excitó en el acto. La joven pareja amándose.
En ese momento Manolo estaba sobre Juanita, entre sus piernas abierta. Almudena veía el culo del muchacho subir y bajar, lentamente, penetrando profundamente a Juanita, que lo besaba y abrazaba. No pudo evitar llevar su mano a su coño y tocarse mirándolo la escena. Envidiando la escena. Necesitaba a su marido. Necesitaba que le echaran un buen polvo. Un montón de polvos. Pero hasta el domingo se tendría que conformar mirando.
Juanita de vez en cuando miraba hacia afuera. Tenía la esperanza de que su madre estuviera mirando. Eso la excitaba más. Saberse observada. Entonces la vio, escondida entre las sombras.
Hizo que Manolo rodara sobre la cama, quedando ella encima. Se incorporó. Almudena, frotando su clítoris, vio como su hija empezaba a cabalgar al muchacho y como éste llevaba sus manos a sus tetas y las acariciaba. Juanita sabía que el ángulo no era el mejor, así que se movió un poco, quedando de espaldas a su madre. Se echó hacia adelante, sobre Manolo, besándolo con pasión. Ahora su madre podría ver como la polla de su amante entraba y salía de su coño. Giró la cabeza y sonrió hacia su madre.
Almudena supo entonces que Juanita sabía que estaba mirando, y también se excitó más. Manolo no era consciente de nada de eso. Sólo era consciente del placer que sentía. Abría los ojos y miraba a aquella chica, que subía y bajaba sobre su polla. Miraba sus preciosas tetas, las abarcaba con sus manos. Pellizcaba suavemente los pezones.
Juanita se corrió. Almudena vio como estiró el cuello, mirando al techo, pero con los ojos fuertemente cerrados. Desde su escondida atalaya vio como el cuerpo de su niña se tensaba, atravesado por el placer, y se corrió con ella. Su propio cuerpo se tensó. En la distancia, las dos mujeres compartieron un fuerte orgasmo, que dejó a Juanita con el cuerpo flojo, tumbada sobre Manolo, y a Almudena con ganas de más, con sus dedos llenos de sus jugos. Siguió mirando. Como los dos jóvenes se besaban con ternura.
Al minuto, Juanita se bajó de Manolo. La polla, dura como una roca, brillante por los jugos de su coño, quedó a la vista de Almudena, cogida por una mano de Juanita, que la pajeaba lentamente. Cómo deseaba Almudena una polla así. La espera hasta el domingo se iba a hacer eterna.
Juanita quería seguir dándole a su madre un buen espectáculo, así que se giró, dejando su culo al lado de la cabeza de Manolo, que enseguida llevó sus manos a las nalgas y las acarició. Juanita llevó su boca hacia la polla, pero mirando hacia su madre, sonriendo. Se la pasó por la cara, recreándose en la sensación. Recordó las palabras de su madre y puso cara de ‘zorra’ mientras empezó una lenta mamada. La chupaba profundamente, la besaba, la lamía, sin dejar de mirar hacia su madre. Almudena, mirando aquella estupenda mamada, se empezó a masturbar otra vez. Juanita empezó a hablar. Para excitar a Manolo. Para excitar a su madre. Para excitarse ella.
-Ummm cómo me gusta chuparte la polla…¿Te gusta que te chupe la polla?
-Aggg sí…mucho…lo haces….ummmmm muy bien.
-Me encantó tragarme toda tu leche en el cine..Qué rica, que espesativa..¿Tienes más leche para mí?
-Claro…más…sigue chupando así..uf…y tendrás tu premio.
Almudena se follaba con los dedos mirando, oyendo. Su hija le sonreía pasándose la polla por la cara. Le daba besitos en la punta, y también le mandaba besitos a ella. Después se la metió en la boca y empezó una espectacular mamada. Almudena oía el ruido que la boca de Juanita hacía al chupar, y oía los gemidos de placer del chico.
-Agggg Juanita…..que me… corrooooooooooo.
Almudena vio como el muchacho llevaba sus manos a la cabeza de Juanita y la apretaba contra su polla. Vio claramente los espasmos de la dura barra de carne. Imaginó que cada espasmo era un chorro de semen que se estrellaba contra la lengua de Juanita, que tenía los ojos clavados en los de ella. Estaba a punto del volver a correrse, y cuando vio como Juanita se sacaba la polla de la boca, la dejaba abierta y le mostraba como movía la lengua en un mar de leche, se corrió. Su fuerte orgasmo duró todo el tiempo que su hija degustó el semen antes de tragar. Volvió a abrir la boca y se la enseño vacía.
Almudena se dio la vuelta y se fue al baño. Seguía haciéndose pis, y tenía además que limpiarse, pues tenía la entrepierna mojada como nunca. Se sentó en la taza y cuando empezó a orinar, entró Juanita, desnuda. Se acercó a ella y la besó. Aún tenía en la boca el saldado sabor del semen recién ordeñado.
-¿Te ha gustado verme, mami?
-Ummmm mi vida. Me he corrido dos veces mirándote.
-Termina, que me meo.
Almudena terminó de orinar y le dejó el sitio a Juanita.
-Folla bien, tu chico.
-Ummm de maravilla. Bueno no tengo mucha experiencia con otros, más bien ninguna.
-Lo hace bien, te lo aseguro.
-Al menos a mi me gusta como lo hace.
Juanita se limpió y salió corriendo.
-Chao mami. Vuelvo con mi chico.
Manolo la esperaba en la cama. Ella se echó a su lado y se abrazaron.
-Tengo que irme ya. Es tarde – le dijo el chico.
-¿No te puedes quedar más? Quédate a dormir.
-Juanita..no puedo..mi..madre.
-¿Tú madre qué? Ya eres mayorcito, ¿no?
-Sí, pero nunca he hecho nada así.
-Alguna vez tendrá que ser la primera.
Manolo estuvo dándole vueltas a la cabeza un rato. Juanita tenía razón. Se levantó de la cama y buscó su móvil. Llamó a su madre.
-Hola mamá.
-¿Pasa algo, cariño? ¿Estás bien?
-Sí sí..muy bien..Verás…no me esperes. No dormiré en casa.
-Entiendo – respondió, seca.
-Hasta mañana.
Su madre colgó. Se sintió un poco mal, pero cuando se dio la vuelta y vio a aquel linda muchacha, desnuda en al cama, esperándolo, se le olvidó todo. Volvió con ella.
Fue un noche maravillosa. Llena de placer. Se durmieron varias veces, y varias veces se despertaron para amarse.
A las once de la mañana, cuando Almudena asomó la cabeza en la habitación, los encontró abrazados y profundamente dormidos. Cerró la puerta despacito y se fue a la cocina a preparar el almuerzo para los tres. Suponía que Manolo comería con ellas.
Antes de comer, Manolo subió a su casa. Su madre le puso caras largas, pero no le dijo nada. Ya era mayorcito para hacer su vida. Sólo le dijo, cuando salía otra vez por la puerta, que tuviese cuidado. Manolo se dio la vuelta, le dio un beso.
-No te preocupes, mamá.
Después de la comida, llena de risas y de frases con dobles sentidos, Juanita y Manolo fueron a dar un paseo. Fueron al parque, se sentaron en un banco  al poco, ya se estaban besando, como dos enamorados.
Aunque Juanita insistió, esa noche Manolo no durmió con ella. Prefirió dormir en su casa. Por su madre. Cuando estaba acostado, sin poder dormir, pensando en Juanita, su madre tocó la puerta.
-¿Puedo pasar?
-Claro, mamá. Pasa
Se acercó a su cama y se sentó a los pies de ésta.
-Pasas mucho rato con …Juanita.
-Sí. Es una buena chica, mamá.
-¿La quieres?
-No lo sé. Todo ha sido muy rápido, pero no puedo dejar de pensar en ella. Nunca había sentido algo así por nadie.
-Por eso estoy preocupada. No quiero que te haga daño.
-No te preocupes, mamá. Iré con cuidado.
-Eso espero. Sé lo que es el primer amor. Y lo que puede llegar a doler cuando termina.
La madre recordaba lo que había sufrido ella por un chico, a la edad de Manolo. Recordaba los primeros momentos, maravillosos, en que el mundo parecía que sólo era aquel muchacho, y como se derrumbó cuando lo pilló con su mejor amiga. Conocía muy poco a esa tal Juanita, pero una madre nunca se fía. Le dio un beso en la frente a su niño y lo dejó dormir.
Juanita estaba acostada, junto a su madre, abrazada a ella.
-Mamá. ¿Cómo sabes cuando estás enamorada?.
-Lo sabes, simplemente.
-Es que…con Manolo me siento tan…bien. No es sólo el sexo. Es estar con él, a su lado. Cuando me llevó al cine y me cogió la mano todo mi cuerpo tembló.
-Uyuyuiii, que mi niña se está enamorando.
-¿Tú crees?
-Sí.
Estuvieron largo rato hablando, hasta que el sueño las venció. Por la mañana las despertó Antonio, el marido, que por fin había regresado. Cansado, hecho polvo. Ni se fijó en que las dos mujeres dormían abrazadas. Lo encontró normal, entre madre e hija.
Las dos lo saludaron efusivamente, sobre todo Almudena, que el echó a Juanita una mirada. Juanita la entendió y los dejó solos, cerrando la puerta.
-Antonio, mi vida, cómo te he echado de menos. ¿Estás cansado?
-Vengo muerto, mi amor. Necesito dormir tres días.
-Ummmm con lo que yo te necesito….
Almudena cogió una de las manos de Antonio y la llevó hacia su coño. No tenía bragas y él se encontró con un coño caliente, mojado. Lo acarició y sintió como su polla empezaba a despertarse. El cansancio desaparece siempre ante una hembra caliente. ( o así debería ser  )
Cayeron sobre la cama, besándose, acariciándose.
-¿No tienes el juguetito que te regalé para calmarte? – le preguntó él.
-Ummmm ahora necesito una de verdad – respondió Almudena bajándole la bragueta.
Metió la mano y sacó la polla, dura, en pie de guerra.
-Umm , ¿A cuantas pelandruscas de esos bares de carretera se la has dejado?
-Sabes que a ninguna, mi vida.
-No sé, no sé….pero ahora es mía, sólo mía.
Acercó su boca a la polla de su marido y empezó a chupársela. Le encantaba la sensación que la caliente y suave polla le producía. Y además, tenía en la mente la imagen de Juanita chupándosela a Manolo. Estaba tan cachonda que mientras mamaba, llevó una de sus manos a su coño y se empezó a frotar el clítoris Gemía más fuerte que su marido. Se metía dos dedos, se follaba, mamaba, chupaba. Se iba a correr enseguida.
-Agggg mi amor…cómo estás….uf….si sigues así…me correré en tu boca..
-No..no espera…te necesito dentro de mí.
Se tumbó en la cama y Antonio se subió sobre ella. Le metió la polla de un sólo golpe y se la empezó a follar con ganas. Almudena lo abrazó con fuerza, cerró los ojos y se empezó a correr. Cómo necesitaba aquella polla, sentirse llena y el peso de un hombre sobre ella, su calor.
-Agggggg siiiiiii follameeeee mássss
Antonio también estaba a punto. Hacía varios días que no se corría, reservándose para este momento, que estaba resultando más caliente de lo que esperaba. Encontró a su mujer más cachonda de lo normal, y le encantaba. Arremetió contra ella con más fuerza, hasta que sintió como el orgasmo le llegaba. La miró a los ojos, ella a los suyos y, metiéndole la polla hasta el fondo, se empezó a correr, sin dejar de mirarla. Cada disparo de semen que golpeaba el fondo de la vagina se Almudena se reflejaba con un leve parpadeo de sus ojos y con un inmenso placer por todo el cuerpo, rematado por un intenso orgasmo que la hizo gritar.
Juanita oyó el grito de su madre. Se alegró por ella, y llamó por teléfono a Manolo.
-¿Vamos a dar un paseo?
-Claro.
Paseando por el parque, cogidos de la mano. Era una soleada mañana de domingo. Juanita estaba feliz. Miraba de reojo a Manolo. Se tumbaron en la hierba y al poco se besaban.
-Juanita..yo..me siento tan bien a tu lado.
-Y yo al tuyo, Manolo.
-Me gustas mucho.
Juanita sonrió y lo besó. El corazón le latía con fuerza. Los niños, jugaban a su alrededor, gritando, riendo, pero ni Juanita ni Manolo los oían. El mundo sólo era ellos dos. No había nada más.
Rato después, estaban conversando.
-Hoy ha vuelto mi padre. Mi madre se echó sobre él. jeje, los dejé follando.
-Vaya…Qué corte ¿No?
-¿El qué?
-Oír a tus padre follar.
-Jajajjaa. ¿Por qué?
-Uf, no sé.
-No seas tonto. ¿Acaso tus padres no follan?
-Pues no lo sé.
-Bueno, al menos una vez lo hicieron
-¿Cuándo?
-Jajajaja, pareces tontito. Cuando te hicieron a ti.
-Ah, claro! jajaja
-Manolo..¿Vamos a mi casa? Estoy..caliente
-Con tu padre allí me da cosa.
-Pues vamos a la tuya.
-Uf menos.
Juanita se arrimó más a él y puso voz mimosa.
-¿Es que no me quieres follar? Te haré una buena mamada.
-Ummm claro que quiero follarte…te deseo tanto.
Ella se acercó a su oreja y le susurró.
-Si quieres, podrás follarme el culito.
Se levantaron con rapidez y se dirigieron a su casa. Al final se decidieron por casa de Juanita. Abrió con cuidado la puerta. La casa estaba en silencio. Entraron en el cuarto de Juanita y cerraron la puerta. Juanita se arrodilló delante de Manolo.
-Lo prometido es deuda – le dijo, mirándolo a los ojos mientras le bajaba la bragueta.
Cuando en el parque le dijo que le iba a hacer una buena mamada, se quedó corta. Lo que le hizo fue sin duda la cosa más placentera de su corta vida sexual.
En cuanto le sacó la polla por la bragueta, Juanita llevó sus manos a sus propias rodillas, y el resto de la mamada usó solo la boca. Se agachó un poco, teniendo que levantar la cara para llegar a la polla. Lo había visto en un video y le había parecido muy erótico. Por la cara que ponía Manolo, sabía que a él también le gustaba.
Se pasó la polla por la cara, la lamió, le besó. Lentamente, recreándose en cada centímetro de su piel. Mirando a los ojos de su hombre. Se la metía en la boca y chupaba, moviendo la cabeza adelante y atrás. Manolo, mudo de placer, miraba hacia abajo, hacia aquella mujer que lo estaba matando de placer.
Le encantaba cuando le pasaba la punta de la lengua desde la base de la polla hasta la punta, haciendo que la polla quedara sobre la cara. Cuando ella empezó a hablar, el morbo subió varios enteros.
-Como me gusta tu polla, Manolo…me encanta como la siento en mi cara. ¿Te gusta pasármela por la cara?
-Ummmm Juanita..sí…me tienes loquito.
-Fóllame la boca un poquito.
Juanita se quedó quieta, y dejó que Manolo se moviera adelante y atrás, metiendo y sacando la polla a punto de reventar de su boca. Ella se limitó a enroscar su lengua alrededor de duro cilindro. Mirando a Manolo. Buscando señales del inminente orgasmo.
Notó que llegaba por varias señales. La polla se puso más dura y empezó a tener espasmos. El cuerpo de Manolo se empezó a tensar, y él dejó de respirar. Juanita se preparó para lo que sin duda iba a ser una buena corrida.
Y como hiciera la chica del video que le dio la idea, cuando notó el primer chorro estrellarse con fuerza contra su paladar, se sacó la polla de la boca, y le dio golpecitos con la lengua. El resto de los cañonazos de semen se estrellaban contra su cara. Su frente, sus mejillas, sus labios. Cerró los ojos y sonrió mientras sentía contra su rostro el calor del placer de Manolo.
Cuando lo oyó volver a respirar, a sentirlo relajarse, abrió los ojos, No dejé de sonreír ni un momento. La polla seguí dura, con un hilillo de semen colgando. Sacó la lengua y lo lamió.
-Creo que te ha gustado.
Manolo cayó arrodillado a su lado. Miró la cara, cubierta de su semen, sonriéndole. Hacía pocos días que salía con ella, pero se dio cuenta de que amaba a aquella mujer. Se acercó y la besó. Un beso cálido y apasionado. Un beso salado.
Tenía que agradecerle a Juanita el placer que le había dado, así que la hizo levantar y la llevó a la cama, la desnudó y empezó a besarla. Desde la frente, muy despacito, acariciándola con sus manos. Sus tetas, sus pezones. Los besos recorrieron su cara. Recogió su propio semen y lo compartió con ella, con un beso.
Siguió bajando. Su cuello, sus tetas. Se entretuvo en sus pezones, los cuales besó, lamió, mordió, arrancando gemidos de placer de la muchacha, que tenía el coño ya chorreando, deseando que esa lengua llegara rápido.
Pero no lo hizo. Fue lento, lamiendo pausadamente, haciendo que Juanita cada vez estuviera más deseosa, más impaciente. Toda su piel estaba sensible. Cada roce era un latigazo de placer.
Bastó un único lametón, una única pasada de la lengua a lo largo de la rajita de aquel coño, para que Juanita viera las estrellas y se corriera, arqueando la espalda, en la boca de Manolo. Llevó sus manos a la cabeza de él, apretándolo contra su coño y le llenó la boca de jugos.
No la dejó descansar. Siguió comiéndole el coño, sin parar, hasta lograr hacerla estallar una vez más, y luego, otra, hasta que Juanita le pidió que parara, que no podía más. Entonces, la dejó y se tumbó a su lado.
Juanita lo abrazó.
-Manolo…creí que me moría..que…placer.
-Juanita…yo…
-¿Ummm?
-Te quiero.
El corazón de Juanita, acelerado aún tras los intensos orgasmos, casi se le sale por la boca cuando lo oyó decir aquello. Lo besó
-Y yo a ti, Manolo.
-¿Somos..novios?
Juanita apoyó su cabeza en el pecho de Manolo. El corazón de él también latía con fuerza.
-Sí. Somos…novios
Juanita no vio las dos lagrimas de cayeron por las mejillas de Manolo, sólo sintió como le acariciaba el cabello. Él no vio las que cayeron por las de ella.
Novios. La palabra resonaba en sus cabezas. Eran inmensamente felices.
Y como novios que ‘oficialmente’ eran, ya no se separaron ni un día más. Cuando se lo contó a su madre, Almudena la abrazó. Ahora que Antonio estaba en casa, era doblemente feliz.
El pobre vibrador pasó más hambre que Carpanta durante la semana siguiente. Las dos mujeres tenían a su hombre para tenerlas más que satisfechas, y ellas a ellos.
Manolo no se atrevió aún a conocer al padre de Juanita, pero si a llevarla a su casa y que durmiera con él algunas noches. Su madre no decía nada. Trataba a Juanita con cortesía, pero sin entusiasmo, aunque Juanita se esforzaba por ser simpática.
El domingo siguiente Antonio se marchó otra vez a trabajar. Esta vez serían dos semanas de viaje. Almudena lo despidió con lágrimas en los ojos. Así era la vida de la esposa de un camionero.
Pero no todo era igual ahora. Ahora había otro hombre en casa. Sólo que no era de ella, sino de su hija.
Al no estar su marido en casa, ahora Manolo dormía con Juanita todas las noches. Casi vivía allí.
Los primeros días todo fue bien, pero volvió el deseo. El vibrador salió de su reclusión. Mientras Juanita estaba en su habitación, Almudena se consolaba en su cama. Faltaban muchos días para que su marido volviera. Lo echaba de menos. Y también a Juanita. Pero ahora que tenía a su Manolo, se había olvidado de ella. Ya no venía a su cama. Ya no la follaba con el vibrador. Ya no le comía el coño.
Una noche, mientras se follaba con el consolador, sin sacárselo, se levantó y fue hasta la puerta de Juanita. Estaba entreabierta. La luz, encendida. Juanita cabalgaba lentamente a Manolo.
Se los veía tan felices. Mirándolos se folló con el vibrador. Cuando se corrió, no se sintió bien. Volvió a su cuarto.
Y así durante varios días. Los espiaba. Deseaba para ella lo que Juanita tenía. Y para más hinri, cuando Manolo no estaba Juanita le contaba lo maravilloso que era. Lo bien que follaba. Un día incluso le contó como le estrenó el culito, con la delicadeza que lo hizo, y lo mucho que lo habían gozado.
-¿Te gustó entonces que te follara el culito?
-Ummmm sí…mucho. Ahora lo hacemos a menudo.
-Juanita…no..no puedo más.
Su hija la miró. Vio en sus ojos deseo, ansiedad. Metió la mano por debajo de la falda que Almudena llevaba y la llevó hasta el coño. Lo que encontró era una pequeño lago, caliente.
-Uf mami..cómo estás.
-Esto es insoportable, Juanita. Os oigo follar y sólo tengo ese jodío consolador para calmarme. Si tu padre no vuelve pronto me volveré loca. Y aún falta más de una semana.
Juanita le quitó las bragas. Seguidamente le abrió las piernas y metió su cabeza entre ellas. Hacía días que no le comía el coño a su madre y tenía ganas. Estaba tan mojado que la boca se le llenó de su sabor con dos buenos lametones, que hicieron temblar de placer a Almudena. Entre lamida y lamida, Juanita hablaba.
-¿Sólo nos oyes? ¿No nos miras?
-Aggggg sí, a veces os miro.
-Me excita que me mires.
Entonces, Almudena dijo algo sin pensar, movida por la excitación del momento.
-A veces deseo entrar con vosotros.
-¿Eso te gustaría? ¿Unirte a nosotros?
-No…no quise decir eso…Sólo mirar…
-Ummmm, ¿Mirar? ¿No te gustaría sentir una polla de verdad? ¿No te gustaría que mi novio te follara bien follada? ¿Qué te hiciera todo lo que me hace a mí?
Almudena se corrió. En su cabeza se imaginaba como Manolo se la follaba a ella mientras Juanita los miraba. Fue un orgasmo intenso, que la hizo tensar sobre la cama. Juanita frotó con su lengua su clítoris durante todo su orgasmo, intensificando aún más su placer.
Quedó deshecha sobre la cama. Los ojos cerrados. Juanita le besaba la cara interior de los muslos.
-Mami.
-Ummmm que rico mi vida…Dime.
-¿Quieres follar con Manolo?
Se quedó unos segundos callada. Pensó en su marido. Pensó en la polla de Manolo. Pensó que era el novio de su hija. Pensó en la polla de Manolo. Pero era su hija la que se la ofrecía.
-Juanita, no puedo más. Necesito una polla de verdad ya. ¿De verdad no te importaría?
-Lo amo mamá. Con locura. Lo quiero con todo mi corazón. Y te quiero a ti. Compartirlo contigo me parece bien. Bien y…ummmm morboso.
-Uf, mi vida, que me caliento otra vez sólo de pensarlo. ¿Cómo lo hacemos? No voy a plantarme delante de él y pedirle que me folle, como hiciste tú.
-Jajajaja. No. Se me ha ocurrido una idea. Además me permitirá comprobar una cosa
Juanita le contó su idea a su madre. Le pareció estupenda, y quedaron en ponerla en práctica al día siguiente. Esa noche, como las anteriores, Manolo durmió con Juanita. Era viernes, así que al día siguiente lo tenían libre.
Sobre las 10 de la mañana, Juanita se despertó. Comprobó que Manolo dormía y lo despertó de un golpe, haciéndose la dormida. Cuando él la besó en la frente casi se echa sobre él y se lo come a besos, pero no quería desbaratar el plan y siguió pensando.
Como esperaba, Manolo se levantó para hacer pis. Abrió los ojos y lo vio salir sin hacer ruido, vestido sólo con un pantalón de pijama y el torso desnudo. Manolo entró en el baño, levantó la tapa del water y empezó a hacer pis. Cuando terminó y se dio la vuelta, se dio un susto. Almudena estaba en la puerta del baño. Había entrado y la había cerrado.
-Ah!…Buenos días, Almudena.
-Buenos días Manolo.
Mirándolo fijamente, se acercó a él.
-¿Me das un poco de lo que le das a mi hija?
-¿Qué…no..no entiendo?
Almudena acercó su mano y la puso sobre su paquete. Manolo dio un respingo.
-De esto. Os oigo todas las noches follar como locos. No puedo más, Manolo. Fóllame.
-Almudena…¿Qué haces?
-He visto cómo te follas a mi hija. Ya no puedo más. Manolito. Quiero que me folles como a ella.
Le metió la mano por dentro del pijama. La polla empezaba a reaccionar. Ya se sabe que las pollas piensan solas.
-No Almudena. Esto no está bien..Juanita..
-Ella está durmiendo. Tócame el coño. Verás lo mojado que está. Mojado por ti.
-No…déjame.
-¿Es que no te parezco atractiva?
-Claro que sí. Eres una mujer muy atractiva…pero…no..déjame.
La polla ya estaba bien dura. Almudena temblaba de placer. Al fin una polla de verdad calentaba su mano. Y no era la de su marido, sino la del joven novio de su hija.
-Dices que no quieres, pero tu polla dice que sí – le dijo, bajándole los pantalones hasta las rodillas.
-Por favor, Almudena…no…Juanita…no…
-No tiene por qué saberlo. Será una cosa entre tú y yo. ¿No te da morbo follarte a la madre y a la hija?
Manolo quedó apoyado contra la fría pared, atrapado por aquella mujer, que se arrodilló delante de él. Vio como mirándolo a los ojos acercó su boca a su polla y se la metió en la boca. Sintió placer, mucho placer. Cerró los ojos y lo primero que le vino a la mente fue el rostro de Juanita. Tiró de la cabeza de Almudena, separándola de su polla.
-No puedo, Almudena. No puedo hacerle esto a Juanita. La amo demasiado. Esto..no está bien. Eres su madre.
Se subió los pantalones, apartó a Almudena y se marchó. No vio como la mujer lo miraba, sonriendo.. La primera parte del plan había salido bien. Muy bien.
Manolo entró en la habitación de Juanita, y cerró la puerta. Venía nervioso por lo que había pasado con Almudena. Se metió en la cama, con cuidado de no despertar a Juanita. Ella se desenroscó y se acurrucó contra él.
-Ummm buenos días, mi amor.
-Hola mi vida – respondió, intentando parecer tranquilo.
-¿Estás bien? Te noto…raro.
-Sí sí..estoy bien.
-¿Seguro?
-Claro.
Juanita llevó su mano a la polla. Aún estaba dura. La agarró y empezó una lenta paja.
-Jeje, ya veo que estás todo despierto. ¿Es por mí?
-Claro..¿Por quién si no?
-Ummmm pollita dura para mí. ¿Me das el desayuno?
-¿Qué te apetece?
-Leche caliente.
-Sírvete tu misma.
Manolo cerró los ojos cuando sintió la cálida boca de Juanita engullir su polla. Los abrió cuando oyó abrirse la puerta. Almudena entró en la habitación, y miró como la polla entraba y salía de la boca de su hija. Manolo se quedó petrificado. Juanita no paró la mamada.
-Juanita, tu novio no me quiere follar.
La chica se sacó la polla de la boca y miró al estupefacto Manolo.
-¿No te quieres follar a mi madre?
Manolo no articulaba palabra. Su mirada iba de una mujer a la otra.
-No, no quiere. Se la empecé a chupar en el baño y salió corriendo. Juanita, no puedo más. Necesito que me folle. Por favor, dile a tu novio que me folle.
-Ya decía yo que la polla me sabía raro. Como a menta.
-Jeje, será por el caramelo que me comí antes.
Almudena se acercó a la cama. Se subió el camisón. No llevaba bragas.
-Mira como tengo el coño. Está chorreando.
Los ojos de Manolo casi se salen de sus órbitas cuando vio como una de las manos de Juanita se acercaba al coño de su madre y empezaba a acariciarlo, a pesarle los dedos por la raja.
-Uf, Manolo, el coño de mi madre se está derritiendo. Vas a tener que echarle un buen polvo.
Casi se corre cuando Juanita se llevó los dedos a la boca y se lo lamió, mirándolo y sonriéndole lascivamente.
-Mami, me disponía a desayunar leche calentita. ¿Me acompañas?
-Claro, hazme hueco.
Las dos mujeres se las arreglaron para acomodarse una a cada lado de Manolo y llevar sus bocas a la dura polla. Manolo, que seguía sin articular palabras, empezó gemir cuando las dos mujeres empezaron una estupenda mamada a dos bocas. Las miraba con la boca abierta.
Cuando una le chupaba la punta, la otra bajaba por el tronco y le lamía las pelotas. Luego volvía a subir y se intercambiaban los papeles. De vez en cuando madre e hija se besaban, antes de volver a tragarse la polla.
Aquello era más de lo que cualquier hombre puede aguantar. Madre e hija chupándole la polla. Manolo no pudo más  y empezó a temblar. Cuando Juanita notó que Manolo se iba a correr, se sacó la polla de la boca.
-Haz los honores, mamá, pero deja algo para mí.
Almudena se tragó la verga justo cuando ésta empezó a correrse. Cerró los ojos para disfrutar de la sensación de tener una dura polla estallando dentro de su boca. Potentes, espesos y calientes chorros de salada y amarga leche le fueron llenando la boca. Los retuvo dentro, y cuando la polla dejó de manar, se la sacó, con cuidado de no perder una sola gota de semen.
Manolo, respirando agitadamente, roto por el intenso orgasmo, miró como las dos mujeres se besaban y compartían su semen. Los labios quedaron brillantes, pero ni una gota escapó. Todo terminó en los estómagos de Juanita y Almudena.
-Ummm es rica la leche de tu novio.
-Riquísima mami. Uy, que me meooooo.
Juanita saltó de la cama y salió corriendo para el baño, dejando a Manolo y a su madre solos.
Cuando regresó, Manolo estaba encima de Almudena, follándosela apasionadamente, besándola. Juanita miró el culo de su novio subir y bajar a toda marcha entre las piernas de su madre, al ritmo que la dura polla entraba y salía del coño materno. Su madre la miró.
-Agggggg Juanita…al fin…tu novio me está…follandooooooo.
A partir de ese día, Manolo fue compartido por las dos mujeres. Sólo ‘descansaba’ cuando Antonio estaba en casa.
Manolo no se quejó ni un día.
FIN

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