Hace un tiempo tuve una novia con la que tenia las mejores relaciones sexuales de mi vida, yo soy un joven alto pero bastante delgado mientras ella es una mujer de contextura gruesa pero chiquita. Por cosas de pereza, dejo de hacer deporte y se engordó bastante, a decir verdad, eso fue “lo mejor” que pudo pasar. Sus senos crecieron, sus nalgas rebotaban cuando se ponía de perrito, sus bananitos de movían de una forma tan sensual cuando las caderas chocaban. Era tan excitante y placentero ver esos “kilitos de más” moverse cada vez que embestía en mi penetracion.

Ella mantenía preocupada por qué yo no fuese a dejar de quererla por su cambio y se tardo bastante en notar como me fascinaban esos kilitos de más.

Terminamos nuestra relación en buenos términos pero me dejó enamorado, no de ella, sino de las mujeres gordas, de esas piernas grandes, esos bananitos, ese trasero inmenso y de esa “puta” que llevan dentro y que no sacan muy a menudo porque hay hombres que no las desean y no se las comen por verlas un poquito grandes.