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Es la primera vez que escribo algo así, y espero que les guste el relato tanto como me gustó vivir esto con mi esposa. Comenzaré por contarles cómo es ella, la mujer que me pone a mil y me hace enloquecer. Es alta, de cabello negro y ojos cafés, su cuerpo es perfecto, practicó deporte por muchos años, así que su figura es atlética, con unos senos perfectos, una cintura diminuta, una cola divina y unas piernas que harían perder a cualquiera.
Además de todo lo anterior, es muy inteligente y profesional, por lo cual en los últimos años ha tenido que viajar permanentemente, y justamente esa la razón que generó todo lo qué pasó a contar.
Mi esposa llegó de viaje hace unos meses, y ese día cuando la recogí en el aeropuerto, nos besamos intensamente, como si ni hubiera mañana. Cuando llegamos a casa, se bañó, como de costumbre, cuando llega de viaje. Yo mientras la observaba a través del vidrio de la división y me imaginaba todo lo que estaba por hacerle.
Cuando llegó a la habitación, desnuda, la tomé por la cintura y la arrojé sobre la cama, lo que ella no sabia es que mientras ella se bañaba yo habia organizado todo para sorprenderla. Así que até sus muñecas y vendé sus ojos con una cinta. Así comencé a besar todo su cuerpo, iniciando por sus labios carnosos, y bajando por su cuerpo hasta cubrirlo de besos totalmente. Una vez terminé, saqué del closet un regalo que tenía para ella. Durante su viaje, le había comprado un vibrador, y ella no se lo imaginaba.
Comencé a hacerle un oral delicioso, besando y lamiendo toda su vagina mientras me deleitaba con sus jugos, que por cierto me encantan. Luego de unos minutos, comenzó a suplicarme que la penetrara, así que me alejé y cuando esperaba que lo hiciera, aproveché que estaba empapada para introducir el vibrador, y tan pronto lo sintió saltó de la cama y comenzó a decirme que qué estaba haciendo, y yo solo le dije, has silencio y déjame ver cómo te diviertes con tu regalo. Con el pasar de los minutos sus gemidos iban en aumento y yo, continuaba utilizando el vibrador y lamiendo su clitoris que para entonces estaba a reventar.
Al cabo de unos minutos y llegó a su climax, fue entonces cuando decidí sacar el vibrador y penetrarla, al inicio despacio pero con el pasar de los minutos iba aumentando el ritmo de mis embestidas. Ella gemía y me pedía más, así que decidí, voltearla y hacer que se pusiera en cuatro, para ver su delicioso culo. Una vez en cuatro, le dí unos cuantos lengüetazos desde su vagina hasta el ano, mientras ella sólo podía gemir. Estando así, volví a penetrarla pero esta vez mis embestidas iban hasta hacer chocar sus nalgas con mi cuerpo, generando gemidos y gritos que creo pudieron escuchar todos los vecinos. Al cabo de unos minutos me suplicó que terminara, que ya no aguantaba más, por lo cual la tomé de la cintura y aceleré el ritmo hasta terminar dentro de ella, sintiendo una gran cantidad de jugos suyos en mi pene y mis piernas.
Cuando terminamos, le quite la venda de sus ojos y solté sus muñecas, cayendo rendidos sobre la cama, y terminando nuestra aventura con una gran cantidad de besos y caricias, y con una sonrisa cómplice como ha sido desde el comienzo.

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