Incesto: ¿Qué tan normal es mantener relaciones sexuales con un familiar?

Es un tema complejo de hablar, ¿no? Es para mí difícil siquiera pensar en tener algún acercamiento sexual con mis familiares, personalmente me de asco y el asco evolutivamente ha sido bueno, previene que las personas mueran con facilidad, por asco no te comes una comida que lleva en tu refrigerador un mes o no recoges el chicle que se te ha caído al piso.

Sin embargo, todos en algún momento hemos llegado a pensarlo, así a los segundos digamos ¡Qué asco!, algunos hasta lo hemos soñado y despertamos sintiéndonos tan asquerosos y miserables que corremos a bañarnos y lo mantenemos en secreto porque ¿Cómo putas vas a sonar con algo tan desagradable?

El incesto es la práctica de relaciones sexuales entre parientes. El grado de relación en el que quedan prohibidas las relaciones sexuales varía según las culturas y los periodos históricos. La gran mayoría de las legislaciones del mundo consideran (por alguna razón) el incesto como delito, aun si es practicado con “mutuo consentimiento” entre mayores de edad.

Las relaciones sexuales entre miembros de la misma familia se conocen como Incesto, este ha sido un tema poco estudiado, pero hay pruebas de que ocurre con más frecuencia de lo que parece. Se conoce popularmente que:

  • El incesto entre hermanos es el más común, y del que hay menos constancia.
  • El segundo incesto con más frecuencia es el de padre-hija y es el que más se denuncia.
  • El incesto madre-hijo es el menos frecuente de los denunciados, pero es probable que sea más común de lo que parece; y también se supone que es especialmente perjudicial para los hijos.
  • El incesto doble, padre-hija y madre-hijo. Es el menos estudiado pero parece ser particularmente dañino.

Como datos importantes debe conocerse que muchos estudios categorizan el incesto con niños como un acto de abuso sexual, pues se considera que en su debilidad el niño o niña puede ser víctima del adulto. En algunas culturas se penaliza formalmente aunque este sea consensuado o propuesto por el menor, mientras en otras culturas el incesto está bien visto y se promueve para mantener un linaje puro de sangre u honrar la herencia genética de una familia.

Karen Garro Vargas, en su estudio: “Incesto: enfoque psiquiátrico”, postula que el 80% de los incestos son propuestos por varones (Tal cual como sucedió en la confesión sexual anónima que hice publica en mis redes sociales >>CLIC ACÁ PARA LEERLA<<), que normalmente se llevan a cabo ante la insatisfacción sexual de la persona mayor, que en caso de ejercerse contra niños, los agresores pueden mostrar distorsiones cognitivas para justificarse ante ellos mismos por su conducta: “mi niña también lo desea”, “en realidad, es una forma de cariño”, etc. y que la coacción emocional y psicológica se utiliza con más frecuencia que la fuerza física para establecer estas relaciones incestuosas, adicional, se calcula que entre un 5% y un 10% de la población mundial ha estado involucradas en actos incestuosos.

¿Cómo afecta psicológicamente el incesto?

Bueno, esta pregunta tiene un gran número de postulados. A partir de lo que conozco en psicología y he leído al respecto, las afectaciones psicológicas se proponen a partir de la aceptación o negación cultural del incesto, me explico: No va a ser extraño o patológico el incesto en culturas donde esta actividad sea normal, incluso, para estos contextos lo extraño o patológico será no desear a algún familiar.

Pero si pueden evidenciarse afectaciones psicológicas importantes en un contexto cultural donde el incesto no este normalizado, por ejemplo, en Colombia no está normalizado el incesto, incluso se penaliza. Alrededor de él se incrustan socialmente un conjunto de mitos para desaprobar y cargar con más tabú la práctica. El niño involucrado en estas prácticas tendrá puntos de comparación comportamental con otras familias, profesionales que le adviertan sobre esta experiencia y la categoricen como inaceptable y adicional, tendrá a su disposición normatividad legal y religiosa que lo prohíbe constantemente, a todo esto, también se suma el hecho de que el niño tendrá que luchar contra sus instintos, pues a pesar de saber que es una práctica popularmente reprochada, seguirá excitándose al ver a quien lo acosa sexualmente.

En cuanto a los menores:

Se conoce que a corto plazo el 80% de las víctimas sufren consecuencias psicológicas negativas. El alcance del impacto psicológico va a depender del grado de culpabilización del niño por parte de los padres, así como de las estrategias de afrontamiento de que disponga la víctima. En general, las niñas tienden a presentar reacciones ansioso-depresivas; los niños, fracaso escolar y dificultades inespecíficas de socialización, así como comportamientos sexuales agresivos.

A largo plazo son pocas las victimas que sufren afectaciones, se estipula que el 30% de las victimas pueden padecer de alteraciones en la esfera sexual -disfunciones sexuales y menor capacidad de disfrute, especialmente-, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, así como un control inadecuado de la ira (en el caso de los varones, volcada al exterior en forma de violencia; en el de las mujeres, canalizada en forma de conductas autodestructivas).

En cuanto al mayor:

No se ha postulado muchos estudios psicológicos, pues lo que normalmente sucede es que son hijos de padres abusadores, así que su tratamiento se instaura como el de una víctima.

Si me preguntan qué pienso al respecto, a lo mejor muchas personas me atacaran. Pero debo confesar que detesto catalogar los comportamientos sexuales como patológicos, pues la mayoría de las desviaciones sexuales se presentan con mucha frecuencia, solo no son comunicadas o en caso tal de ser ilegales, pues no son denunciadas. Considero que todo comportamiento sexual debe tratarse a nivel psicológico con la mayor imparcialidad, y considerarse como PROBLEMA solo cuando se está atentando contra la integridad de alguien más o cuando genera malestar en uno mismo.

En el caso de los incestos es imposible generalizar, no se puede decir que está bien o está mal, de hecho solo son parámetros culturales los que la prohíben, creo que lo que se debería tratar acá es la prevención de abusos sexuales a menores de edad por parte de familiares y de llegar a presentarse un caso con mayores de edad, lo ideal sería conocer cómo lo viven cada uno de los ejecutantes, porque puede que para ellos no genere ninguna inconformidad y que tampoco generen daño en la integridad de ninguna otra persona; puede que el flagelarles la práctica termine por destruirlos emocionalmente, tal cual pasa con la comunidad gay en Latinoamérica.

  • Pérez, N. A. (2011). Abuso sexual infantil incestuoso. Recuperado de: http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/3152/1/Abuso-sexualinfantil-incestuoso.html
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  • Manual de psiquiatría infantil. (4º ed). Recuperado de: http://www.edipica.com.ar/archivos/leandro/psicoanalisis/psiconinios/ajuriaguerra1.pdf
  • Secuelas emocionales en víctimas de abuso sexual en la infancia. (2006, en.-ab.).Cuad. med. Forense n.43-44, Sevilla, España. Recuperado de: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1135-76062006000100006&script=sci_arttext

 

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