Los hombres no saben pedirnos sexo.

La mayoría de las mujeres preferimos las propuestas sexuales directas y a juzgar por mi experiencia es la mejor forma de hacerlo, no se pierde tiempo, ni dinero y se evitan las especulaciones, sin embargo, muchos hombres discuten a tal afirmación indicando que inmediatamente nosotras recibimos una propuesta sexual, los tachamos de enfermos, no les volvemos a hablar o simplemente no podemos asumir la sinceridad de esas propuestas.

La cosa acá no es que nosotras no seamos capaces de asumir la sinceridad de sus propuestas sexuales, el problema es la asertividad con la que se dirigen a nosotras, toda mujer odia sentirse denigrada, humillada o desprestigiada y es así como nos sentimos cuando sus propuestas son burdas, irrespetuosas y sin fundamento lógico. Una cosa es decir “Tataina, ¿me lo va a dar?” y una muy diferentes es decir: “Tatiana, me encantaría en alguna ocasión pasar la noche contigo”.

Nosotras deseamos un hombre caballero, nuestra vagina es un templo al que con delicadeza y caballerosidad se entra, ninguna mujer “le abre las piernas a cualquiera”, ni siquiera las prostitutas, toda mujer decide tener relaciones sexuales con alguien, por la sumatoria de cualidades que este asume: su caballerosidad, su elegancia, su delicadeza, educación, dentadura, apariencia… incluso hasta por la cantidad de dinero que aparente tener.

Las mujeres sabemos que los hombres distinguen muchos detalles antes de tener sexo con cualquiera, exigencias que establecemos de acuerdo a la buena o mala autoestima que percibamos en nosotros mismos, habrán algunos que miren las cualidades físicas, la inteligencia, la experiencia sexual, otros la estabilidad laboral, y sabiendo este tipo de cosas las mujeres las asumimos, nos apropiamos de esas exigencias y hacemos lo mejor para conseguir lo que queremos, sea esto sexo, noviazgo, matrimonio, etc.

Así mismo deberían hacer los hombres, sumar a si mismos las cualidades que en las mujeres representan ventajas sexuales: busque un trabajo, haga ejercicio, mejore su léxico, escriba con buena ortografía, vístase bien, mejore su dentadura, sea elegante, trate con educación y no caiga en la patética excusa de gritar al mundo que las mujeres somos interesadas o que no somos capaces de aceptar propuestas directas, porque la verdad si lo hacemos, tan solo no tenemos sexo con cualquier mal prospecto, a menos que seamos ninfómanas o tengamos un cuadro depresivo o algún medicamento nos produzca abundante apetito sexual.

Hombres, sigan estas recomendaciones, ustedes notarán un ascenso en su vida sexual, “la parla enamora”, pero nosotras no tenemos sexo solo por amor.

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