Me comí a Jeimy, la aprendiz de mi empresa.

Ilustracion de: larouge

He tenido varias novias pero ninguna ha llenado tanto como para ser tan importante,  me considero un buen amante y disfruto de mi sexualidad pero jamás le di tanta importancia, siempre he pensado que el sexo y el amor pueden ir separados, así que no me amarro con ninguna vieja, así sea muy buen polvo. Todas mis parejas han sido siempre muy buenas o eso pensaba.

Un día en la empresa decidieron implementar la política de contratar aprendices universitarios, todo con el fin de bajar impuestos. Pues bien, después de unos días de entrevistas seleccioné a una muchachita de 22 años que estaba por graduarse de publicista, su nombre es Jeimy, admito que me pareció muy bella pero la contraté por sus habilidades y por su forma de ser compatible con todo lo que yo necesitaba, y pues bueno,  si me dieron la facultad de escoger, entonces,  ¿por qué no tener una niña linda a mi lado?.

Desde el principio me gustó mucho su sonrisa, su mirada un poco tímida, su pelo largo,  su carita redonda y ese cuerpazo, un par de téticas no tan grandes pero bien firmes y paraditas, aunque iba en un Jean, le veía unas piernas deliciosas que salían de unas nalgas bien formadas y redonditas,  todo firme… Ojalá ella no se hubiera dado cuenta de cómo me paró la verga durante la entrevista, fue tan evidente que se me estaba reventando el pantalón y me tuve que arreglar varias veces en los 12.5 minutos que la tuve en frente. En fin,  la contraté y al otro día yo mismo la empecé a entrenar para sus funciones sin saber que sería mi consentida sólo un tiempo después, Jeimy era muy eficiente y eso me enorgullecía, tuve muy buen ojo.

Una tarde le pedí que se quedara a ayudarme con un tema urgente pero solo era un pretexto para llevarla a su casa y tener la excusa de hablar con ella de su vida personal fuera del trabajo, salimos a las 8 de la noche de la oficina y en el ascensor camino al parqueadero le dio por ponerse traviesa, restregó “por accidente” su hermosísimo culo en mi verga, se dio cuenta de lo dura que la tenía, miró con carita de sorpresa, la miré fijamente y sin decirle nada le puse mi mano en su delicioso monte de venus apretando su rico culo contra mi fierro endurecido a ver que decía ahora la traviesa; contestó con un suave gemido (el más excitante sonido que he escuchado, como diciéndome, estoy arrecha, mojada, tómame como quieras).

Empecé  a hundir mi mano en su entrepierna, ella se dejaba. Ahí estábamos, ella frente a mi poniendo sus duras nalgas en mi verga y yo con una mano entre su cuquita, de repente, ella agarro mi otra mano y se la metió entre su ropa interior, casi no dejaba espacio para que algo entrará allí,  sin embargo, mi mano entró deslizándose suavemente, pude sentir tanta humedad y calor debajo de esos calzoncitos de encaje que salía vapor de esa deliciosa cuquita afeitada por completo.  Me la imaginé toda rosadita y mojada,  quería ya chupalarla, tenerla en mi boca saboreando sus jugos y oliendo su perfume natural, lo podía casi sentir mientras escuchaba sus suaves gemidos que cada vez me excitaban más.

Nunca había sentido mi verga tan dura, pensaba en que ya quería venirme encima de esa deliciosa mujer, o en esas teticas perfectas, o en esas nalgas de ensueño. Fueron segundos dentro del ascensor, parecieron años, sentí mucha excitación con tan poco, pensaba que era un sueño delicioso. No le dije nada y no me dijo nada, sin pensarlo, solo con miradas nos hablamos. Estuvimos de acuerdo en que íbamos a mi apartamento para poder finiquitar tanto deseo; mi verga estaba chorreando. La subí al carro con afán de llegar a comérmela, le tenía tantas ganas que ni un besito le había dado todavía, casi no encuentro las llaves, esa niña me tenía a mil revoluciones, y cuando al fin pude encender el automóvil ella me bajo la cremallera y comenzó a buscar mi verga para mamarla, como sabiendo que lo necesitaba, de lo contrario posiblemente iba a explotar,  pero estábamos solo a 10 minutos de llegar a mi casa,  total, la hice esperar, llegamos en menos de 5 minutos.

Casi no abro el apartamento cuando le empecé a besar esa boquita apasionadamente, entrelazabamos su lengua con la mía mientras le quitaba la camiseta medio transparente y ese brasilero blanco que me estuvo enloqueciendo todo el día,  por fin pude apreciar esos bellos senos con su pequeñita aureola rosadita, y tenerlos en mis manos, los chupe con más ganas; ella seguía gimiendo cada vez más duro y cada vez le faltaba más la respiración, creo que ella tenía tantas ganas como yo, me apretaba la verga como si se la quisiera comer ya.  Le dije que esperará para ponerme un condón pero me quedé asombrado cuando vi que ella saco uno de su bolso, lo abrió y me lo puso con la boca, entonces, la empezó a mamar como una experta en la materia.

Yo quería penetrarla ya y no podía esperar a venirme,  sentía que ya iba a salir ese chorro de leche en su boca, pero resistí. La agarré fuerte, le quite el pantalón que se interponía entre su culo y mi verga y ese calzón de encaje blanco, también su brasier. La recosté contra el sofá y metí mi lengua en su rosada vagina,  que sabor tan delicioso, justo como lo imaginaba, sentía sus jugos deslizarse en mi boca; su mano apretaba la cabeza y mi cara entre esa hermosa entrepierna parecía la escena de una película porno que seguramente ella muchas veces había imaginado, entre sus gemidos me arrecha tanto que no aguante más y la puse en cuatro, le metí de un solo envión mi verga caliente y parada, ella estaba tan húmeda que le entro delicioso, gritó de placer como si le doliera, le empecé a dar, una y otra, vez, mientras le agarraba sus pezones duros y empecé a sentir que ella cada vez se ponía más mojada, entonces,  le di una nalgada y le agarre el pelo, vi que lo disfrutaba cada vez más por sus gemidos. Al mismo tiempo sentí su suave voz diciendo: ¡Dame más duro!, y tras darle con fuerza sentí como me banaba a chorros, un squirt fascinante, delicioso, nunca había experimentado algo así, nunca lo había visto en amantes anteriores, esta chica de 22 años lo hacía para mí, eso me excita demasiado.

Con su cuca palpitando y chorreando la voltee, empecé a penetrar su rica vagina de frente mientras le chupaba las tetas y no tarde tanto en querer venirme, saque mi verga de su vagina, le me quite el condón para derramar mi semen encima pero ella, sin pensarlo lo agarro con su mano y se lo metió en la boca y se echó todo el semen en sus labios y su lengua saboreando cada gota y dejando que se esparciera un poco en su carita, me salió tanto semen que ella quedo bañada literalmente, incluso derramando por sus téticas.

Terminamos sudados pero quede con ganas de culearmela otra vez, sin embargo ella no podía quedarse tanto tiempo porque su padre la esperaba en casa, y era muy estricto, un señor retirado del ejército que la crió con mano dura. La buena noticia es que lo repetimos muchas veces y cada vez en mejores posiciones; he experimentado con ella fantasías que ninguna otra mujer me había permitido, hoy por hoy Jeimy vive en otro país y no nos hemos visto hace un año pero aun espero que regrese para comérmela de nuevo, les estaré contando. 

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6 Comments

  • Reply
    logan
    9 Noviembre, 2017 at 6:48 pm

    Muy buena historia

  • Reply
    jao
    12 Marzo, 2017 at 10:15 pm

    ojala estas cosas pasaran en la vida real

  • Reply
    lucho
    12 Marzo, 2017 at 6:40 pm

    en un caso como superviso acose a una operaria y le hice una apuesta sexual que sabia que ganaria

  • Reply
    Sincontrol
    8 Marzo, 2017 at 7:46 am

    Excelente historia, mas que un comentario fue vivir en la imaginaron cada palabra

  • Reply
    ild
    14 Enero, 2017 at 10:58 pm

    Ufff q historia me hizo devolver el caset algunos momentos parecidos y las ganas q le pones a esas situaciones exitantes q ninguna novia me habia hecho sino un parde chicas como yeimy

  • Reply
    John fredy
    14 Enero, 2017 at 3:52 am

    Buena historia empecé a leer y cada ves me iba interesando más por el conténido

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