Mi relación sexual con un hombre 20 años mayor que yo.

Bueno, todo lo retomo unos meses atrás, nuestra relación empezó en términos exclusivamente laborales, hablábamos y compartíamos ideas frente a la escritura, algo que nos apasiona a los dos. Cuando eres tan joven jamás imaginas llegar a mantener una relación sexual con alguien tan mayor, te rodean cosas como ¡podría ser mi papa!, ¡La gente va a pensar que me lo como por plata!, ¡debo estar enferma al interesarme por alguien tan mayor!, sin embargo, siempre me ha encantado experimentar y vivir cosas que la gente no se atreve a experimentar, mi interés sexual por él nace cuando el menciona el hecho de querer salir conmigo, sentía que ya estaba bastante grande para maricadas y rodeos, así que tras pensar “Este anciano me quiere comer” le pregunte sin algún tipo de rodeo o pena: ¿Lo que quieres es tener sexo conmigo?, a partir de ese momento el principio de nuestra relación fue la sinceridad y por supuesto el sexo.

La primera vez que tuvimos sexo fue extraño, no quería sentirme socia, tampoco quería sentir asco, esperaba de corazón que fuera del ámbito laboral fuese más auténtico y descomplicado, no quería tener sexo con un anciano amargado y lleno de complejos, dedicamos gran parte de esa noche a conocernos mejor, despejé por supuesto cuestionamientos claros: ¿Tenia esposa, hijos?, entre muchos más; para mi fortuna él era divorciado, no tenia hijos, había pasado por una ruptura amorosa reciente y no me generaba asco ni vergüenza.

Acto seguido y después de unas cuantas copas de vino, un par de plones de marihuana y muchas carcajadas, decido abrirle mis piernas, no debo negar que estaba bastante asustada, un pene con tanta experiencia jamás había recorrido mi cuerpo y a pesar de mi sabiduría sexual, me abrumaba la idea de que el esperara más de lo que yo a mis 20 años le podía ofrecer.

Me encanto de inmediato la forma en la inicio el sexo, la mayoría de hombres a mi edad, sufren por el maldito afán hormonal y el dolor de huevas momentáneo, y lo meten sin mirar a los ojos, como alquilando vaginas por 5 minutos; con él fue diferente, me desnudo con paciencia, se encargó de recorrer con su lengua cada parte de mi cuerpo, masajeo mi clítoris exactamente como yo lo hacía al masturbarme, uso su lengua para regalarme el oral más placentero de mi vida hasta hacerme llegar en su boca. Llegar en su boca prácticamente me enamoro… ¿Dónde volvería a encontrar un hombre tan dedicado y complaciente?… mi cara de placer era exquisita, eso imagino, y fue más latente al recalcar: “Apenas estamos empezando”. Ahora la desesperada  era yo, quería que me clavara la verga hasta donde mas no pudiera, me tenía muy mojada, suspirando, con los pezones duros y las mejillas rojas.

Cuando me metió su verga yo sentí que toque el cielo, su cadera se movía conforme a la mía, parecía que hubiésemos tenido sexo por décadas y ya conociéramos exactamente lo que nos gustaba. El sexo empezó lento y agresivo, cuando me le ponía en cuatro, el buscaba sus gafas para morbocear mis grandes nalgas y ver como se lo metía a la bebe, así era como el me llamaba.

No espere más para estar sobre él, lo obligué a decirme porquerías, mientras cabalgaba sobre él, me encantaba su cara llena de placer al ver como mis senos saltaban y mi cabello lo arropaban; tal vez muy poca gente me crea, pero el anciano me daba los besos más perfectamente coordinados y excitantes que cualquier hombre me haya podido regalar antes, esa forma de morderme abrir sus ojos después de abrir los míos me enloquecía y me hacía fantasear.

Verlo llegar dentro del condón que el responsable anciano había comprado y que mi pequeña vagina acariciaba, me produjo el orgasmo más placentero que alguna vez haya sentido, mi cuerpo temblaba, no podía abrir los ojos, mis manos lo abrazaban con fuerza, mi cuerpo sudaba y yo no dejaba de gemir. Creo que lo que más me gusto de ese terminar fue el silencio y la risa inevitable de los dos.

Mantuvimos juntos la relación por más 6 meses y en mi preferencia de polígama, jamás me había sentido más monógama que con él, sentía que sexualmente me lo daba todo, experimentamos cuanto nos fue posible, después de tanto tiempo llegue a amarle y en homenaje a su recuerdo y la admiración que por él siento, hoy escribo para él.

Recuerda que si te gustan estos artículos, puedes seguirme en mis redes sociales:

Facebook: http://www.facebook.com/lincyacosta92

Twitter: https://twitter.com/LincyAcosta

Instagram: http://instagram.com/lincyacosta

You Might Also Like

No Comments

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.