¡Soy gordita, pero lo muevo rico!

¡Saben! Son cuantiosas las mujeres que dejan de disfrutar mucho de cualquier práctica sexual, porque se sienten inconformes con su aspecto físico, algunas, incluso se abstienen de tener sexo, porque no se sienten deseadas.

Reconozco que en algún tiempo me preocupe mucho por lo que pensaban los hombres frente a mi aspecto físico; tengo un culo gigantesco, y me daba pena pensar que cuando un hombre me estuviera penetrando, mi culo saltara como gelatina; a veces, me daba pena retirar mi blusa, porque como mis caderas crecieron bástate, brotaron algunas estrías; muchas veces deje de tener sexo con hombres que me gustaban, porque pensaba que mi cuerpo no les gustaría, se burlarían y me dejarían desnuda en la cama.

Uno de esos días, donde te levantas desesperada, un poco aburrida y sin hallarle sentido a la vida, pose frente a mi espejo totalmente desnuda y pensé: ¡Estoy muy buena!, empecé a hallarle sentido a cada una de las cualidades que tenía mi cuerpo: tengo una cintura bien marcada, mis pechos no están caídos, la ropa interior se me ve sexy, mis piernas son grande, el hombre que este conmigo, tiene de dónde coger, tiene piel para no aburrirse.

Entonces cada día me levantaba a observarme desnuda frente al espejo, solo con el fin de decirme cosas hermosas y dejar la pendejada, todo tuvo un nuevo aire, y empecé a disfrutar de cosas que jamás antes me hubiese permitido, como dejar la luz encendida cuando tenía sexo, como dejar que mi pareja observara por horas mi vagina, como practicar cualquier pose, sin importa lo absurda que me viera o los gorditos que se marcaran, empecé a darle al sexo la seguridad que le hacía falta para alcanzar mis orgasmos.

Poco tiempo después de tantos halagos frente al espejo y un montón de buenos orgasmos, empezó a ser poco importante para mí lo que un hombre pensara frente a mi aspecto físico, porque sabía que no era importante para ellos, a menos que yo reflejara importancia en ello… el sexo se volvió fabuloso, la descripción de una puta descarada se quedo corta para lo que ya era capaz de hacer en la cama: saltaba, gritaba, lo metía por todas partes, hacia cualquier pose, caminaba desnuda por la casa de mis amantes, incluso me desinhibí tanto, que en ocasiones lo hacía frente a sus amigos, fue ahí donde entendí, que la belleza va más ligada a la seguridad y lo bien que me siento conmigo misma, que en los estereotipo que me obligan a dejar de comer lo que me gusta, por darle el lujo a los demás de envidiar mi anoréxico cuerpo.

Las estrías, la celulitis, los lunares, las cicatrices, los morados, incluso algunos defectos físicos, no te hacen mejor o peor mujer, así como tampoco te hacen mejor o mal polvo, pero la seguridad y el amor por ti misma, sí. No hay nada más delicioso que compartir y tener sexo con una mujer sin prejuicios estúpidos, agobiada o manipulada por estereotipos, u ofuscada por la vergüenza que personas sin valor mental le han hecho sentir; amate, valórate y exige respeto, se segura de ti misma y dale la oportunidad a tu cuerpo y a tu alma de experimentar nuevas cosas.

Si eres culona, mueve ese culo hasta donde no de mas; si eres tetona, aprovecha y usa esas tetas para llenarte de placer con prácticas que las destetadas no podemos hacer; si eres caderona, usa esas caderas enormes para seducir con linda ropa interior y si tienes varios gorditos y no te gustan, el sexo salvaje es un buen ejercicio.

Y pues sí, ¡soy gordita, pero lo muevo rico!

 

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