¿Cómo es un bar Swinger en Estados Unidos?

Ilustración: Nudegrafia

Tenía miedo de entrar al bar swinger. Estaba en un país que apenas conocía, sola y llena de preguntas: ¿Será igual que en Bogotá?, ¿Me pasará algo estando adentro?, ¿Si habrá gente joven o solo viejos? Les cuento que entré y esta es mi historia:

El sitio se llama Secrets Hideaway, está ubicado a las afueras de Orlando, mas exactamente en Kissimmee y la entrada cuesta 150 dólares. Tenía miedo de pagarlos en principio, estando allá tenía la mala costumbre de convertir todo los precios a pesos colombianos, sería la primera vez que pagaría tanto por entrar a un bar swinger. Me preguntaba, ¿Si habrá gente?; mi inglés no es perfecto, entiendo mucho pero me cuenta un poco hablarlo, sin embargo, a medias, los recepcionistas entendían lo que quería decir.

Uno de ellos supo por mi pasaporte que era colombiana, me decía: “¡Tranquila, la vas pasar increíble!, al bar vienen varias latinas, pero muy pocas Colombianas”. Me hicieron firmar un compromiso de reglas, casi todas encaminadas al cuidado de la integridad de la mujer y la salud sexual de las personas que asistían. Me ponen una manilla dorada, me entregan una tira de preservativos y gritan ¡NEXT!, llamando a quien seguía tras mí en la fila.

Eran las 7 de la noche pero todavía hacia sol, mi cuerpo no interpretaba bien eso, actuaba como si fueran las 3 de la tarde, pero en fondo sabía que ya era de noche.

Seguí un pasillo oscuro hasta encontrarme con una puerta, abro la puerta y lo primero que observo es una piscina llena de personas desnudas, estas conversaban tranquilamente, algunas chicas se bronceaban y de la nada observo como dos parejas mantenían sexo en uno de los jacuzzis que rodeaba la piscina. Sonreí y supe que esta sería una experiencia totalmente diferente a como la había vivido en mi país.

Quería conocer el sitio, así que caminé por el borde de la piscina mientras algunos hombres desnudos me miraban desde ella con cara provocativa, estaba sorprendida, había mucho joven apuesto.

Me senté en un kiosko al lado de la piscina y pedí mi primer coctel. Tan pronto me lo entregaron, decidí entrar al bar. La casa se dividía en muchas partes, habían habitaciones que se podían alquilar alrededor de la piscina, tipo hotel, ahí las parejas amanecían pues la fiesta iba solo hasta las 4 am. Uno de los muchos salones de este lugar, era el bar, era una discoteca más, la gente bailaba, se conocía y se invitaban a pasar a los cuartos de juego. Estando allí interactué con varias personas, era cierto lo que me dijeron en la entrada, las latinas son un afrodisiaco potente para estos estadounidenses, decir Colombia los excitaba, eso me parecía genial, sentía que estaba empezando a entrar en ambiente.

Me hice amiga de un grupo de canadienses que venían acompañados de un par de lindas cubanas, con ellas fue muy fácil comunicarme, ellas hablaban español. No pasó más de media hora, cuando todos insistieron en entrar a los cuartos de juego. El miedo volvió (Ja,Ja), pero entré allá muy segura.

En el primer espacio te entregan una toalla y te dicen: “Deja tu ropa en cualquier locker”. No había un cuarto para cambiarse, la gente se desvestía en ese pasillo sin algún tipo de malestar, en ese momento recordaba como en Colombia la gente se tapa o dirige al baño para cambiarse, esto me hizo sentir genial, me importo un carajo todo, me desvestí y puse toda mi ropa en el locker, entregue mi llave para que me la cuidaran, marcaron mi manilla con el número de locker que había usado y entre al primer cuarto con la toalla rodeando mi cuerpo.

El primer cuarto estaba inspirado en las practicas BDSM, era impresionante, en Colombia jamás había visto algo similar. Habían camillas donde las chicas se acostaban y profesionales en el tema, pasaban choques eléctricos por todo el cuerpo de ellas, para eso estaban usando un artefacto que jamás entendí, lo ponían en el pecho, él cargaba de electricidad el cuerpo de la persona que lo usaba y noté que también usaban zapatos especiales. Luego, encendían el artefacto y pasaban sus manos sobre el cuerpo de las mujeres emitiendo pequeños choques eléctricos.

En el mismo cuarto había columpio de cuero, y en él, una pareja teniendo sexo, ella estaba acostada en el columpio, amarrada de manos y pies mientras él la penetraba estando de pie y columpiándola. La anterior, fue la primera pareja que me invitó a unirme, pero la verdad aún no estaba preparada para eso, quería conocer más del lugar.

En ese mismo cuarto había personas expertas en azotes, para recibir azotes metían tu cabeza en una guillotina decorativa, en ella amarraban tus manos y tu cabeza, y ellos, los expertos en azotes, hacían todo un ritual en tus nalgas, empezaban a estimular la piel con plumas y diferentes texturas, hasta darte con tablas de madera y látigos.

Pasé al siguiente cuarto, un laberinto de habitaciones pequeñas, todas tenían dos cosas en común, ventana y puerta; el objetivo de estas era hacerte sentir más cómodo en tu experiencia, si dejabas la puerta abierta, invitabas a los otros a pasar, si la dejabas cerrada, las personas ya sabían que no querían la inclusión de nadie más en el cuarto. La ventana podía taparse con cortinas o no; a través de las ventanas las personas podían observar lo que se hacía dentro del cuarto y simultáneamente podían tocarse o masturbarse. Las habitaciones tenían una o dos camas.

Había un espacio grande con casi 8 camas dobles pegadas, ahí podías sumarte a orgias, hacer tríos o acordar intercambios con los que estaban a tu lado. También simplemente podías quedarte parado observando como todo pasaba.

Necesitaba más alcohol para poder procesar la naturalidad de estas personas y la facilidad con la que podían realizar todo lo que se imaginaban estando allá. En Colombia, normalmente la gente anda por un bar swinger comunicando cuáles son sus reglas, algunas mujeres se ven obligadas a hacer por sus parejas cosas que no disfrutan y se ven muchos hombres mayores, es extraño ver tanto joven.

Fui por más trago y entré al último cuarto. En este cuarto había una sala llena de cómodos sofás y proyectaban películas porno bastante pesadas, eran de tipo doble penetración, BDSM, sexo anal y orgias, porno muy bien producido y con tomas enfocadas en la penetración más que en los rostros.

La seguridad en todo el sitio estaba perfecta, nadie te obligaba a nada, en todas las esquinas había jarras llenas de condones, nadie tenía interacción sexual sin preservativo sobre todo en sexo oral. En Colombia, no se ha creado el habito de protegerse durante el sexo oral, siendo esta práctica una de las principales vías de contagio en Infeccciones de transmisión sexual.

Dejaré que sean ustedes quienes imaginen qué pude haber hecho estando en este lugar, los invito a dejar sus comentarios abajo y estaré respondiendo a quienes se aproximan al tipo de interacción que a mí me gusta en estos sitios. La experiencia fue magnifica y si me preguntan, si volvería a repetirla.

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3 Comments

  • Reply
    Fabo
    25 Marzo, 2018 at 2:57 pm

    Yo pienso que pasaste una noche genial y y te quedaste en el tercer cuarto!

  • Reply
    Gato
    24 Marzo, 2018 at 10:56 pm

    Lincy… Participaste o solo fuiste una soft sw.
    Slds

  • Reply
    Héctor
    24 Marzo, 2018 at 10:35 pm

    Creemos que tú interacción fue con otra chica.

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