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Lo conocí en mi trabajo, teníamos una relación cordial de algunos meses, la atracción casi fue instantánea cuando me lo presentaron. Con el paso de los meses los coqueteos, las insinuaciones fueron en aumento, llegado el momento se da el primer beso… apasionado, atascado, con ganas de más. Ambos éramos casados, lo nuestro era prohibido pero tan excitante… logramos por fin un momento a solas, una fuga de ambos… el deseo es incontrolable, lo hemos hablado, fantaseado. De mi parte, lo deseo con desesperación, pensar en sus manos toscas pero experimentadas rozando o estrujando una piel tensa, joven, es mi locura mi fantasía… he besado sus labios con tanto deseo que no los imagino en otros puntos de mi cuerpo. Estamos ahí en el motel, la escena casi es un alucín, él lleva tiempo sin tener sexo, se le nota, me excita saberlo…hablamos un poco, yo ya deseo que comience todo, me acerco a él, comienzo a besarlo, sé cómo provocarlo… reacciona casi al instante, se avalanza contra mi, recostándome con un beso sublime, su arrebato me roba el aliento, casi exploto de placer tan sólo por su movimiento tan deseoso, pero seguro… Me besa desenfrenado y me acaricia mis senos con gran fervor y a la vez quiere arrancarme la ropa casi de un tirón, ¡me tiene loca!… baja hacia mi cuello, oigo su respiración sin control, me excita más, pero a pesar de su deseo sabe controlar sus labios sobre mi piel, siento la suavidad de sus labios por mi pechos, mi abdomen…mientras quiere arrancarme la falda que llevo puesta, se incorpora un poco para bajar el cierre y poder deshacerse de ella, mientras lo hace me mira con un maldito deseo indescriptible, ¡no soporto esa distancia!, quiero que vuelva a mi piel, lo hace, pues su deseo es el mismo que el mio… hasta ahora no hay palabras, las manos, los besos y los jadeos son los que hablan… termina de desnudarme y se hunde entre mis piernas, no se mide, no puede hacerlo, pero me encanta escuchar el chasquido de sus labios contra los míos y mi inundación de placer, ambos estamos al tope, nos queremos comer en un solo bocado… vuelve a subir a mis labios, sus besos son aún más frenéticos, me embiste, cambiamos de posiciones cada momento queremos vivirlo todo lo imaginable ahora… casi estallamos juntos, no mido mi placer, mis gemidos…su sudor sin control me tiene inundada…terminamos, no lo creo aún… fue lo más delicioso.

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