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No dejaba de repetirme que era muy fresa por no aceptar, hubo otras propuestas fuera del trabajo, pero moría de miedo, era la primera vez que haría algo tan atrevido… seguían mis negaciones… pero su insistencia, sus propuestas me enloquecían… soy una chica que gusta de ejercitarse… mi cuerpo cada día era más perfecto… y él lo notaba… por lo que sus comentarios los hacía con insistencia pero con tono de ardido… sabía que él también me hacia vibrar, pero había más cosas en qué pensar… sinceramente me dolió cuando me dijo que por unos besos no se arriesgaría más… pero mi inexperiencia denotaba inmadurez y seguía creyendo que podía ser algo romántico… así que sólo aproveché el momento para seguir coqueteando… dejarle saber que lo deseaba aún, pero ya no sería suya… ingenua yo jajaja… pasó más tiempo, se normalizó más nuestra relación.
La fiesta de fin de año fue nuevamente el detonante, un vestido simple pero lo suficiente para ser sensual, un tanto más corto de lo usual… llego al salón y me percato de su llegada, disimulo que estoy en lo mío pero justo cuando siento su presencia me inclino sobre una mesa para tomar mi boleto… casi puedo jurar que vio todas mis piernas y casi mis glúteos… así que me incorporo y lo tengo a mi lado, acorta la distancia y me susurra al oído… – como quisiera levantar esa falda-, casi puedo jurar que me mojé, sabe como hacerme enloquecer, y yo también con mis juegos, mis provocaciones… no sucede algo más, sólo percibo sus ojos en mí durante toda la fiesta… se estaba perfilando lo mejor…
Después de ese evento, comenzaron las insinuaciones otra vez, supongo que no pensaba tirar la toalla hasta no ser suya… y así fue… ahora tiene un nuevo elemento, acceso a un cuarto dentro de la empresa, sólo él puede entrar, sólo él tiene la llave… sólo necesita mi aceptación y el momento perfecto… me hace la proposición… mis palpitaciones reviven nuevamente… la lujuria hace su aparición para sucumbirme… comienzo a dudar… pero como buena mujer le recuerdo que no vale la pena el arriesgue, la verdad quería recalcar sus palabras y le hice saber su frialdad… jajaja a veces recordar me da risa por los juegos de roles… y ahí estaba él… negándolo todo, incluso asegurándome que serían los mejores besos, y sólo quería para mí asegurarme un momento de placer exquisito e inolvidable, jurándome que sería lo último pero lo mejor…valdría la pena… la verdad sí lo pensaba, un hombre como él casi podría jurar que no tendría cohibiciones, que me haría cualquier cosa, y eso me estremecía, con él no quería tener medida de nada… todo lo contrario, que me hiciera lo que quisiera, estaba a su disposición… continuará.

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