0 comentarios

La primera vez que lo vi quedé embobada, estaba en mi lugar de trabajo recibiendo documentos, no tenía mucho tiempo que había iniciado en esa empresa pero había escuchado hablar de él, cuestión laboral, en fin sólo sabía que algún día me tocaría conocerlo, un buen día percibí que alguien se acercó y me llamó -Hola compañera-, su voz sonaba demasiado sexy lo cual me hizo levantar la vista, se encontraron nuestras miradas… ambos sonreímos, la química fue instantánea, seguidamente me explicó cual sería nuestra constante frecuencia por trabajo y ahí supe que lo vería seguido, no pude evitar emocionarme, su picardía le salía por los poros, pero también su cuerpo musculoso me estremecía, era inevitable, me enloquece la musculatura masculina…
Conforme pasaba el tiempo, sólo quedaba en trabajo, una sonrisa pícara y comentarios casuales que nos hacían reír… pero vibraba en el aire una fantasía, que al principio pensé quedaría en eso, pues yo era casada y tiempo después supe que él también…
Era un día especial, por lo que me arreglé más de lo normal para ir a trabajar, la verdad sí me sentía diferente, atractiva, segura, y más porque más de un compañero de trabajo me lo hizo saber… de pronto nuevamente su voz -que guapa te ves compañera-, levanto la mirada y me mira con travesura, ambos lo hacemos, sabemos que existe algo más que cordialidad y buena onda, así que por primera vez nace de él la iniciativa… -¿cuando vamos por una cerveza?, pásame tu número-, me pide y yo sin dudarlo lo suelto, quisiera decir que no esperaba nada, pero siempre sabes que eso es peligroso jajaja…y lo fue, su primer mensaje fue que -por qué era tan payasa, cuándo aceptaría esa cerveza-, siguieron más mensajes y por supuesto comenzaron las palabras insinuantes, doble sentido… durante estas conversaciones noté en sus palabras un tono salvaje, directo, patán, y me prendió más… no imaginaba a ese hombre alto, de hecho mucho más alto que yo, desnudo, llamándome de la forma más sucia posible y tratándome de igual forma en la cama, moviéndome a su antojo al tener un cuerpo ligero a su disponibilidad… comencé a fantasear con ello. Mi respuesta al igual que varias seguidas más fueron de resistencia, así lo defino porque moría por esas manos tocando mi piel, besando mis labios, deleitarme con la fuerza de sus brazos, su pecho firme, penetrándome con toda fogocidad, uffff que imaginación tuve… pero tal resistencia no duró mucho tiempo, comenzamos a fantasear en darnos un beso, primero por mensajes, me proponía lugares dentro de la empresa, y yo me negaba… me palpitaba el corazón de sólo pensarlo, nunca había hecho algo similar, pero una parte de mi lo deseaba con locura…una fantasía estaba ahí sólo tenía que tomarla…, demasiado el riesgo sí, pero no lo descartaba… él no dejaba de insistir, cada día seguiamos mensajeando propuestas, deseos, ahora sí sin rodeos… incluso llegué a lubricar en mi lugar de la sola idea de las escenas y la adrenalina… hasta que dio el siguiente paso… llama a mi lugar y ahí estaba una de mis debilidades…su voz… me propone ir a su lugar, me dice quiere decirme algo personalmente, yo dudo, pero acepto, voy hacia él… mi corazón está al borde… no sé que va a pasar, pienso en tantas cosas pero mis piernas quieren correr hacia él y lo hacen… llego a su lugar y me hace acercarme, me susurra al oído, – quiero robarte un beso-… uffff que forma tan excitante de pedirlo, su voz… y una cosa más que sumaba a mis debilidades… su perfume… es hasta ahora uno de los mejores que he experimentado, tan sólo con ello ya me había ganado… salí corriendo, no sabía cómo reaccionar, fui hacia mi lugar con el corazón saliéndome, pero lo deseaba… no había cosa alguna de él que no deseara en ese momento, así que lo decido… voy hacia él nuevamente, llego sin titubear y le planto un beso fugaz pero el más lleno de todos los deseos, salgo…voy caminando, no puedo creer que me haya atrevido a hacer eso, había atravesado la barrera, ¿qué pasaría ahora?…llego a mi lugar y ya tengo un mensaje, me dice que fue algo inesperado pero demasiado rápido, apenas nuestros labios se tocaron, pero era suficiente para despertar aún más el deseo, la curiosidad… esto se convertiría en el primer encuentro físico de algunos más en su lugar, alucinantes, con la adrenalina al cien, hacer que todo pasara y nadie se diera cuenta… me dejaba temblando… continuará.

Pregunta editada