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Quiero contar lo que me paso en un viaje de Montería a Medellín.

Soy la encargada del área comercial de una distribuidora muy grande en Medellín y viajo a varias ciudades del país. A Montería viajo cada tres o cuatro meses, me quedo allí uno o dos días para hacer gestión de ventas conversar con las impulsadoras y reunirme con los clientes, siempre viajo en avión. Me gusta esta salida por que, si bien me taca trabajar duro y de regreso llego muy cansada a mi casa, cambio de ambiente y siempre encuentro cosas nuevas en estos viajes, al que no le gusta mucho estos a mi esposo Rafael que tiene que estar pendiente de todo en la casa y como dice él no tiene quien lo cuñe por la noche pues le toca dormir solo cuando me tengo que quedar dos días.

En el último viaje que realice hace como un mes, me toco voltear tanto que no Sali con tiempo para el aeropuerto los Garzones y me dejo el avión, converse con mi jefe y me dijo que la secretaria ya había renovado la reserva en el hotel y lo del avión para el otro día, que tranquila que me quedara durmiendo allí. Pero Rafael me dijo que, porque no viaje en bus que eran muy cómodos, agradables y sería una experiencia nueva para mí, que ya le estaba haciendo mucha falta.
A pesar de que ya había viajado en bus, hacía mucho tiempo cuando salíamos de paseo a la costa, ya no me acordaba como eran estos viajes y Rafael tenía toda la razón está sería una nueva experiencia para mí. En la terminal de Trasportes de Montería me vendieron el tiquete y dijeron que el bus salía a la 9 PM para Medellín y que estaría llegando a eso de las 4:30 a 5 AM. Lo cual me pareció muy bien pues podría dormir y descansar toda la noche. Me quede viendo TV en la terminal mientras eran las 9:00 para viajar. Me pareció raro que a eso de las 8:40 ni había casi gente en la sala de espera y pregunte en la taquilla que si el bus si saldría porque había muy pocas personas y me respondieron que sí que como era en semana y época fría el bus viajaba con pocas personas.
A las 8:50 comenzó a subir la gente al bus, si se puede decir así, pues en un bus que tiene capacidad como para 35 personas apenas viajaban como 12, casi todas las personas se acomodaron en sus respetivos puestos numerados y a las 9:00 en punto arrancamos. El bus era un carro muy grande, cómodo con unas sillas altas y que reclinaban bastante lo que hacía que uno viajara casi como acostado, con un aire acondicionado muy frio que al principio te parece agradable pero que con el tiempo te va entrando en los huesos. Si no llevas una manta o cobija con que cubrirte y para que te de algo de calor puede que no tengas un buen viaje. Este frio no sé porque, pero me daba la impresión de que se sentía más con la oscuridad que reinaba adentro del bus. El viaje empezó muy tranquilo y como no hay que hacer y con esa oscuridad, mientras uno se duerme lo que único que haces es mirar de lado a lado a ver quién va en el bus. En las primeras ocho sillas de adelante se acomodaras unas personas, cuatro en la mitad y más hacia la parte de atrás me encontraba yo sola en mi línea de bancas, en la fila de atrás mío, pero del otro lado iba un señor de como de unos 50 años, dos sillas más atrás viajaban una señora, como a los quince minutos de haber salido, de las cuatro personas que viajaban en la mitad salió una pareja y se fue para las sillas de atrás que estaban vacías. Lo otro que pude observar es que casi todo el mundo llevaba una cobija o manta, lo cual no repare al principio, pero si me di cuenta después cuando empecé a sentir un frio que me hacía voltear para todas partes para ver cómo me calentaba o le hacía el quite al frio.

Entre volteada y volteada para protegerme del frio logre dormitar un poco, me dormía y el frio me despertaba, iba pasando el tiempo cuando de un momento a otro en una de esas dormitadas sentí como unos pequeños quejidos que venían de la parte de atrás del bus, lo que no me dejo dormir, porque cada vez eran más acompasados y lo ponen a poner cuidado para ver qué es lo que esta pasando, hasta que me di cuenta que la pareja que se había pasado estaba haciendo el amor, cada vez sentía más claro los resoples y jadeos de ella entre vuelta y vuelta del bus a esa velocidad a la que viajábamos. Esto no me dejo dormir y no se porque me puse fue a estar pendiente de los suspiros de mujer y me fue dando como un morbo pensando en lo bueno que se quejada y como le estarían dando clavo de bueno. Se sentía en el ambiente que los tres pasajeros que viajábamos en este sector del bus, el señor del lado de atrás mío, la señora y yo, estábamos pendientes de los quejidos de la muchacha y que sabíamos que estaban haciendo el amor, pero todos muy tranquilos mientras cada vez los dos resoplaban más. No sé porque esto no me dejo volver a dormir me sentía como incomoda hasta yo mismo me sentía extraña; pero si, la respuesta era que me había mojado un poco los calzones, se me había subido el libido y me fueron dando unas ganas que me lo clavaran allí en el bus como a la muchas de atrás, pensaba en estas cosas cuando el bus fue llegando a una terminal y se detuvo allí mientras el ayudante decía que nos demoraríamos diez minutos mientras que se montaban unos pasajeros con sus maletas que si queríamos bajáramos a refrescarnos.
Pensé que la parejita se quedaría allí en el bus para terminar de echarse el polvo que fue interrumpido con la llagada a la terminal, pero no, se bajaron como casi toda la gente, buscando algo para tomar o para descansar los pies. Me estaba organizando para bajar cuando pasaron por mi lado y como dije se me estaba saliendo el morbo, pues lo único que atine a mirar cuando pasaron por mi silla, era a él para ver cómo estaba y preciso se le forraba ese chimbo por delante todavía lo tenía algo parado y se le veía un gran bulto, lo único que atine en pensar fue: como le estarán dando clavo de rico mientras ella pasaba con los pantalones a medio subir y con el cierre abierto. Con algo de mala cara, me imagino que por le toco parar la culiada con la llegada del bus a la terminal.
Estábamos en la terminal de Caucasia, fui al baño y luego al mostrador a comprar un tinto allí se me acerco el señor que venía en la banca de atrás mío y me fue diciendo como con ganas de poner conversación: acá afuera hace más frio que adentro en el bus. Lo primero que se me vino a la mente para responderle fue: Si porque usted tiene cobija, pero acá afuera está más caliente porque en ese bus hace mucho frio. A lo que me respondió es la primera vez que viaje que no trajo cobija, le dijo si y no sabe cuánto daría por una cobija, ahí comenzamos a conversar. Y entre un comentario y otro sentimos que le chofer arranco el bus por lo que la gente comenzó a subir.
Entre al bus y me dirigí a mi puesto cuando escuche que la señora recogía sus cosas y decía para ella, pero como para que yo y el señor que venía detrás de mí la escucháramos: yo me voy para adelante para poder dormir porque con esos esa bulla y jadeos no se puede descansar, refiriéndose a la pareja de atrás que estaba culiando.
Me acomode en mi puesto, el señor en su silla y luego paso la pareja de atrás, apenas arranco el bus, apagaron las luces y prendieron el aire acondicionado para empezar de nuevo mi calvario con el frio al rato siento al señor en el pasillo a mi lado que se agacha y me dice muy prudentemente: le molesta que la acompañe para compartir un parte de mi cobija con usted, realmente no sabía que decir, pero con este frio a aceptaba lo que fuera.
Lo miré, le sonreí y me acomodé mejor, como una respuesta afirmativa a la propuesta que me estaba realizando, Él se sentó a mi lado y extendió su cobija sobre mi cuerpo, inmediatamente le dije muchas gracias. Me sentía rara, permitir que un extraño accediera a mí en esta soledad y oscuridad como con esa familiaridad, yo siempre había sido una persona tan conservadora, reservada pero no sé, me sentía como tranquila en esa penumbra.
Con toda naturalidad, amabilidad y sin ninguna demostración de malicia nos pusimos a conversar, se sentía tan agradable y muy ameno en su conversación, mejor dicho, era de esas personas que te caen bien desde que intercambias unas cuantas palabras con ellas y esto me paso a mí en el momento que me abordo en la terminal de Caucasia cuando me realizo el comentario del frio. Estaba algo cansada que en medio de las conversaciones me quedaba como somnolienta, pero escuchaba todo lo que me decía, conocía todos los lugares por donde pasábamos. Era un ingeniero agrónomo que vivía en Medellin, y tenía una finca en Montería, casado desde hacía 22 años con dos hijos y una hija dos en la universidad y otro en bachillerato su esposa se dedicaba al hogar. Yo le Conte que mi trabajo era comercial, el motivo de mi viaje por tierra y de mis dos hijas y mi esposo.
Hacia como una hora que habíamos salido de Caucasia y me no me había dado cuenta, pues con su conversación y con la cobija para los dos se había formado un ambiente de calor no solo físico sino humano por lo que, sin darme cuenta, cada vez estaba más pegada a él y podía sentir la fragancia de su cuerpo, cuando de un momento y en medio de la conversación sentí su mano en mi pierna y me dio un gran susto porque realmente no sabía qué hacer si decirle que la retirara o relajarme para que la dejara allí porque sinceramente no me molestaba, me sorprendí bastante y me preguntaba que me estaba pasando porque en cualquier otra ocasión hubiera reaccionado diciéndole que por favor retirara su mano de mi pierna y pensé pero si no estoy haciendo nada malo y esta mano me está gustando allí en mi pierna porque puedo sentirla. Al rato comenzó a moverla sobe mi pierna de arriba para abajo como acariciándome y se me acerco diciendo tengo frio y me quiero calentar un poco yo sentía todos los lugares por donde pasaba, como me subía y baja esa mano muy suavemente por mi pierna y cada vez sentía más un cosquilleo en mi interior que no me dejaba estar tranquila, pero me gustaba. Por lo que le dije córrete un paco para acá si quieres, si bien ya había aceptado que me tocara, con esta estaba reforzando mi aceptación al manoseo que me estaba dando. Me dijo gracias, y al momento de acercarse paso su brazo por encima de mi hombro con toda naturalidad dándome como una especie de abrazo a la vez que su otra mano la subía más a mi entrepierna. en medio de ese acomodo se subió la cobija y nos entró un poco de frio por lo que instintivamente nos volvimos a reacomodar y así abrazada como estaba aproveche para recostarme un poco de lado sobre él y ponerme mi mano sobre su pierna. Me dijo tienes las piernas muy calienticas porque las abres un poco para yo calentar mis manos. Ya tenía las manos tan arriba que si se las abría era para que las pusiera en mi chochita, y sin ningún temor ni tapujo se las fui abriendo para sentir inmediatamente su mano allí en todo mi chocho que ya se estaba empezando a mojar con las caricias que me venía dando desde hacía rato.
Empezó con una caricia y rasquiñas muy suaves que me empezó a dar una comezón en mi chochito al sentirla suavidad de esa mano que no paraba de masajearme. Lo que fue haciendo que me mojara cada vez más. y entrara en un estado como de ansiedad porque realmente no sabía que pasaría con esa mano en mi chochito y yo cada vez más chorreada. Estábamos los dos muy concentrados en las caricias que me daba pero la posición no era muy cómoda porque yo estaba como medio recostada, no podía abrir bien las piernas y él no tenía suficiente libertad para mover sus dedos sobre mí, por lo que me dijo recuéstate para que estés más cómoda, me separo de él y yo me recosté sobre el espaldar de mi silla mientras que el me abría las piernas y volvía a poner su mano en todo mi chocho y continuo con el sobe……..sobe….. de arriba para abajo en mis piernas y se acercó a mi odio diciéndome muy suavemente e insinuante: así estas más cómoda como esperando una aceptación mía para seguir asechando mi chocho, y yo en un gesto también muy suave y con los ojos cerrados muy centrada en su mano le dijo: Si así estoy muy bien pues ya me tenía dominada y él lo sabía. No había terminado de responderle cuando de un momento a otro sentí como su mano subió más de la cuenta que las veces anteriores, la tenía a nivel de mi estómago, y estaba tratando de metérmela por dentro de mis pantalones, yo instintivamente lo primero que hice fue fruncir mi estomago para darle toda la libertad y facilidad de entrar en mí. Fue algo impresionante delicioso sentir sus dedos sobre mi que ya no estaba Mojada sino encharcada, inmediatamente me reacomode sobre la silla y me tire mas para adelante para poder abrir más mis piernas y que pudiera darme más dedo, como realmente lo hizo.
Al rato saco la mano y comenzó a desbotonar mi camisa y a darme besos en el pecho hasta que me saco un seno y se pego de este. esto fue la locura, como mordía mis pezones, pasaba la lengua por la aureola y volvía a chupármelos muy suave y delicadamente cuando no era que me los volvía a morder hasta que se me llenaron, pusieron más grandes y duros; ya no era uno sino los dos ya que, con mucha pericia, cuidado y con mi ayuda había subido mis brasileros por encima de estos y tenía mis dos senos a su disposición. primero mamaba uno y luego el otro, no me aguante lo cogí de la cabeza y le di un beso suave que se convirtió un algo muy profundo, ya no pensaba en nada y fui yo quien en medio de uno de tantos besos y caricias le mande la mano y le cogí el chimbo por encima del pantalón, que sorpresa la que me lleve, por encima del pantalón se notaba grande como seria sin él, esto me dio más ganas y comencé soltarle la correa pero en la posición que estábamos era algo incomoda por lo que el me ayudo, se la soltó, ya sabiendo el que era lo que yo quería soltó el botón de su pantalón, se abrió el cierre y se bajó los pantalones junto con sus pantaloncillos dándole toda la libertad a esa verga que no hacía mucho yo había tocado por encima de los pantalones y ahora la podía coger, era toda para mí, estaba calientica, y se le notaban las venas y lo dura que estaba. La acaricie un ratico de arriba para abajo para que me mostrara esa gran cabeza que tenia
En esas me dice quítate los pantalones, En ese preciso instante no sé qué paso por mi cabeza……… Yo toda una mujer de principios, casada con dos hijos y un esposo al que quería y respetaba mucho, estaba allí con un hombre que no conocía que no sabía quién era, si allí semidesnuda que me había acariciado muy rico y le había cogido su verga, esa verga grande y dura que tuve la oportunidad de tener en mis manos y ahora él me decía que me terminadora de desnudar. Se me vino a la memoria mi esposo Rafael, y pensaba que no podía pasar lo que estaba pasando, pero aquel hombre estaba pegado de mis senos de una forma tan especial que me gano más la calentura y arrechera que tenía, que la de una mujer de principios. No veía la hora de tener la asta de aquel hombre dentro de mí, quería que me rompiera, sentarme a horcajadas sobre él y esto hiso que me quitara mis pantalones con la ayuda de él.

Sin decir palabra me monte sobre aquel gran trono que me esperaba bien parado y erecto no sin antes acomodar la cobija que en momentos nos destapaba y una oleada de frio entraba a nuestros cuerpos. El no dejaba de besarme y acariciar mis senos mientras yo tratada a acoplarlo en mi chocha, pero nada, los movimientos del bus en cada curva, pues ya habíamos empezado a subir al sector de Ventanas, aquel lugar tan frio, cerrado y típico paraje de los que viajan a la costa. Si ventanas donde la carrera es muy sinuosa, no dejaba que este se emboquillara bien dentro de mi hasta que con esas ganas tenia de tenerlo de dentro de mí, lo cogí con mi mano y lo puse en mi chocho empujando un poco para que entrara algo, después con una pequeña bajada como para sentarme se fue solito era delicioso sentir como aquel pedazo de carne grueso, duro y caliente entraba dentro de mí, lo sentí todo apenas fue ingresando mi chocho muy húmedo, el quedo quieto y me dejo todo el trabajo a mí que empecé a cabalgar de arriba para bajo con la ayuda del bus que en cada una de las curvas que tomaba de un lado para otro. Si, las que antes no dejaban que lo emboquillara bien ahora me ayudaban para sentirlo en cada una de estas curvas que me lo ponía de un lado primero y luego del otro esto era formidable.
Yo seguía allí tratando que la cobija no nos destapara con mi movimiento sobre aquel hombre pero siempre aferrada a mi trono, de un momento a otro sentí que la pareja de atrás estaba llegando pues la muchacha comenzó a quejarse y pujando le decía dame suavecito, pacito por favor………., pacito,……… así pacito.
Pero a mí todavía me faltaba bastante por llevar y quería que esto durara más pues estaba súper contenta con ese tronco dentro de mí, No pensaba en nadie más en que en mí…….., ni mi trabajo, ni mi familia, ni mi esposo, ni esa encargada de la parte comercial tan seria y respetada en la empresa. Solo quería una cosa que este hombre me diera más clavo del que me estaba metiendo.
Le pregunté que si todavía faltaba mucho por llevar a ventanas pues estas curvas me traían fascinada y me dijo que porque a lo que le respondí: estoy fascinada con todas estas curvas que hacen que me masajes por todas partes. Por lo que me dijo si ya vamos a llegar y yo también estoy que llego, por lo que le dije bueno dale cuando quieras, me agarro del culo y empezó hay mismos a darle contadas sus fuerzas y muy rápido y yo también me sentía que iba a subir como por una manila en donde uno quiere jalar más y como que no puede cuando de un momento a otro sentí el palpitar de ese tronco dentro de mí y como me llenaba con sus efluvios dentro de mi ser, por la posición también sentí como todos estos bajaban por mi choco y lubricaba cada vez más la penetración chorreándome toda por fuera en mis piernas pero yo allí bien rico lo único que quería era permanecer sentada allí y seguí dándole con todas mis fuerzas esta que comencé a sentir que no me podía devolver y debía moverme más rápido y profundo, sentía que me iba a reventar, parecía que aquel trono se me estaba yendo y cada vez me movía con más ritmo, velocidad y fuerza hasta que llego ese momento en que no me importaba nada…. Lo único quería era que me rompiera, hacia bastante tiempo que no tenía una sensación de estas, estaba como loca. No me importaba si todo el bus escuchaba o notaban que me estaban culeando solo quería esto tener un orgasmo que me estaba llenando todo el cuerpo, solo atinaba decirle dale así……., si así…….., se nos cayó la cobija y ni siquiera me preocupe de eso solo deseaba que aquel momento no acabara, esto era exquisito ese frio del bus con el calor que estaban irradiando nuestros cuerpos era algo espectacular. No pensaba en nada solo pensaba en lo rico que estaba pasando y así después de cada una de mis envestidas que cada vez fueron más lentas y pausada para disfrutar aquel orgasmo solo recuerdo que me quede dormida allí encima y en medio de mi sueño aquel gran hombre me acomodo a su lado, cobijo y abrazo.
Solo me acuerdo que, entre dormida, cuando me movía o acomodaba en la silla él siempre estaba pendiente de mi para que no me descobijara. Cuando de un momento a otro siento que me estaba llamando, parecía que me había acabado de dormir, pero no ya llevaba bastante tiempo dormida y estábamos llegando, diciéndome que ya estaba amaneciendo para que me vistiera. Me ayudo a buscar mis prendas, me paso un pañuelo para que me limpiara, yo también busque mi bolso y saque unos pañitos para terminar de limpiarnos, organizarme y seguí acurrucada a él.
Al cabo de medio hora estábamos en la terminal, donde nos bajamos.
Cuando nos despedimos me dio las gracias y me dijo que había sido un viaje muy placentero para él, yo le respondí sabes que: Ayer cuando converse con mi esposo porque me había dejado el avión y me quedaría a dormir en Montería, él fue el que medio la idea de viajar en bus y me dijo en son de charla que esta seria una gran y buena experiencia para mí, haciéndome énfasis en que los buses de ahora son demasiado cómodos para viajar. Pero él nunca en su vida se alcanzará imaginar el delicioso, agradable e inolvidable viaje que tuve. Para mí fue una experiencia inesperada y fascinante, de esas que tienes que estar en el momento y lugar adecuado para poderla disfrutar, aunque no estés preparada para ello.
Además, a pesar que no pude dormir toda la noche si llegue muy descansada, le mate el ojo y le dije:
Muchas gracias a ti también por la compañía, y me dirigí coger un taxi que me llevara a casa.
Cuando llegué a casa, como a eso de las 7AM, ya habían salido mis hijos y me encontré con Rafael, quien me recibió con un abrazo y me dijo:
Hola amor como te fue, mira como llegaste de despelucada. Ha lo que le respondí
Bien, con ese frio del bus y sin algo para taparme me todo revolcarme de lado a lado buscando un calorcito.
A lo que me respondió:
Te vas a acostar para descansar un rato. No siempre logre dormir algo, me baño arreglo y salgo para la oficina. Me dio un beso y salió.
Yo descanse un rato y mientras me desnudaba para bañarme pensaba en aquel viaje que no sé porque creo que marcaría mi vida. Cuando me quité toda la ropa sentí ese olor a hombre no solo en esta sino en mi cuerpo.
De ida para la oficina se me vino un pensamiento a la cabeza:
Qué pasaría si me encontraba otra vez este hombre en otro de mis viajes a Montería.

Quiero contar lo que me paso en un viaje de Montería a Medellín.

Soy la encargada del área comercial de una distribuidora muy grande en Medellín y viajo a varias ciudades del país. A Montería viajo cada tres o cuatro meses, me quedo allí uno o dos días para hacer gestión de ventas conversar con las impulsadoras y reunirme con los clientes, siempre viajo en avión. Me gusta esta salida por que, si bien me taca trabajar duro y de regreso llego muy cansada a mi casa, cambio de ambiente y siempre encuentro cosas nuevas en estos viajes, al que no le gusta mucho estos a mi esposo Rafael que tiene que estar pendiente de todo en la casa y como dice él no tiene quien lo cuñe por la noche pues le toca dormir solo cuando me tengo que quedar dos días.
En el último viaje que realice hace como un mes, me toco voltear tanto que no Sali con tiempo para el aeropuerto los Garzones y me dejo el avión, converse con mi jefe y me dijo que la secretaria ya había renovado la reserva en el hotel y lo del avión para el otro día, que tranquila que me quedara durmiendo allí. Pero Rafael me dijo que, porque no viaje en bus que eran muy cómodos, agradables y sería una experiencia nueva para mí, que ya le estaba haciendo mucha falta.
A pesar de que ya había viajado en bus, hacía mucho tiempo cuando salíamos de paseo a la costa, ya no me acordaba como eran estos viajes y Rafael tenía toda la razón está sería una nueva experiencia para mí. En la terminal de Trasportes de Montería me vendieron el tiquete y dijeron que el bus salía a la 9 PM para Medellín y que estaría llegando a eso de las 4:30 a 5 AM. Lo cual me pareció muy bien pues podría dormir y descansar toda la noche. Me quede viendo TV en la terminal mientras eran las 9:00 para viajar. Me pareció raro que a eso de las 8:40 ni había casi gente en la sala de espera y pregunte en la taquilla que si el bus si saldría porque había muy pocas personas y me respondieron que sí que como era en semana y época fría el bus viajaba con pocas personas.
A las 8:50 comenzó a subir la gente al bus, si se puede decir así, pues en un bus que tiene capacidad como para 35 personas apenas viajaban como 12, casi todas las personas se acomodaron en sus respetivos puestos numerados y a las 9:00 en punto arrancamos. El bus era un carro muy grande, cómodo con unas sillas altas y que reclinaban bastante lo que hacía que uno viajara casi como acostado, con un aire acondicionado muy frio que al principio te parece agradable pero que con el tiempo te va entrando en los huesos. Si no llevas una manta o cobija con que cubrirte y para que te de algo de calor puede que no tengas un buen viaje. Este frio no sé porque, pero me daba la impresión de que se sentía más con la oscuridad que reinaba adentro del bus. El viaje empezó muy tranquilo y como no hay que hacer y con esa oscuridad, mientras uno se duerme lo que único que haces es mirar de lado a lado a ver quién va en el bus. En las primeras ocho sillas de adelante se acomodaras unas personas, cuatro en la mitad y más hacia la parte de atrás me encontraba yo sola en mi línea de bancas, en la fila de atrás mío, pero del otro lado iba un señor de como de unos 50 años, dos sillas más atrás viajaban una señora, como a los quince minutos de haber salido, de las cuatro personas que viajaban en la mitad salió una pareja y se fue para las sillas de atrás que estaban vacías. Lo otro que pude observar es que casi todo el mundo llevaba una cobija o manta, lo cual no repare al principio, pero si me di cuenta después cuando empecé a sentir un frio que me hacía voltear para todas partes para ver cómo me calentaba o le hacía el quite al frio.

Entre volteada y volteada para protegerme del frio logre dormitar un poco, me dormía y el frio me despertaba, iba pasando el tiempo cuando de un momento a otro en una de esas dormitadas sentí como unos pequeños quejidos que venían de la parte de atrás del bus, lo que no me dejo dormir, porque cada vez eran más acompasados y lo ponen a poner cuidado para ver qué es lo que esta pasando, hasta que me di cuenta que la pareja que se había pasado estaba haciendo el amor, cada vez sentía más claro los resoples y jadeos de ella entre vuelta y vuelta del bus a esa velocidad a la que viajábamos. Esto no me dejo dormir y no se porque me puse fue a estar pendiente de los suspiros de mujer y me fue dando como un morbo pensando en lo bueno que se quejada y como le estarían dando clavo de bueno. Se sentía en el ambiente que los tres pasajeros que viajábamos en este sector del bus, el señor del lado de atrás mío, la señora y yo, estábamos pendientes de los quejidos de la muchacha y que sabíamos que estaban haciendo el amor, pero todos muy tranquilos mientras cada vez los dos resoplaban más. No sé porque esto no me dejo volver a dormir me sentía como incomoda hasta yo mismo me sentía extraña; pero si, la respuesta era que me había mojado un poco los calzones, se me había subido el libido y me fueron dando unas ganas que me lo clavaran allí en el bus como a la muchas de atrás, pensaba en estas cosas cuando el bus fue llegando a una terminal y se detuvo allí mientras el ayudante decía que nos demoraríamos diez minutos mientras que se montaban unos pasajeros con sus maletas que si queríamos bajáramos a refrescarnos.
Pensé que la parejita se quedaría allí en el bus para terminar de echarse el polvo que fue interrumpido con la llagada a la terminal, pero no, se bajaron como casi toda la gente, buscando algo para tomar o para descansar los pies. Me estaba organizando para bajar cuando pasaron por mi lado y como dije se me estaba saliendo el morbo, pues lo único que atine a mirar cuando pasaron por mi silla, era a él para ver cómo estaba y preciso se le forraba ese chimbo por delante todavía lo tenía algo parado y se le veía un gran bulto, lo único que atine en pensar fue: como le estarán dando clavo de rico mientras ella pasaba con los pantalones a medio subir y con el cierre abierto. Con algo de mala cara, me imagino que por le toco parar la culiada con la llegada del bus a la terminal.
Estábamos en la terminal de Caucasia, fui al baño y luego al mostrador a comprar un tinto allí se me acerco el señor que venía en la banca de atrás mío y me fue diciendo como con ganas de poner conversación: acá afuera hace más frio que adentro en el bus. Lo primero que se me vino a la mente para responderle fue: Si porque usted tiene cobija, pero acá afuera está más caliente porque en ese bus hace mucho frio. A lo que me respondió es la primera vez que viaje que no trajo cobija, le dijo si y no sabe cuánto daría por una cobija, ahí comenzamos a conversar. Y entre un comentario y otro sentimos que le chofer arranco el bus por lo que la gente comenzó a subir.
Entre al bus y me dirigí a mi puesto cuando escuche que la señora recogía sus cosas y decía para ella, pero como para que yo y el señor que venía detrás de mí la escucháramos: yo me voy para adelante para poder dormir porque con esos esa bulla y jadeos no se puede descansar, refiriéndose a la pareja de atrás que estaba culiando.
Me acomode en mi puesto, el señor en su silla y luego paso la pareja de atrás, apenas arranco el bus, apagaron las luces y prendieron el aire acondicionado para empezar de nuevo mi calvario con el frio al rato siento al señor en el pasillo a mi lado que se agacha y me dice muy prudentemente: le molesta que la acompañe para compartir un parte de mi cobija con usted, realmente no sabía que decir, pero con este frio a aceptaba lo que fuera.
Lo miré, le sonreí y me acomodé mejor, como una respuesta afirmativa a la propuesta que me estaba realizando, Él se sentó a mi lado y extendió su cobija sobre mi cuerpo, inmediatamente le dije muchas gracias. Me sentía rara, permitir que un extraño accediera a mí en esta soledad y oscuridad como con esa familiaridad, yo siempre había sido una persona tan conservadora, reservada pero no sé, me sentía como tranquila en esa penumbra.
Con toda naturalidad, amabilidad y sin ninguna demostración de malicia nos pusimos a conversar, se sentía tan agradable y muy ameno en su conversación, mejor dicho, era de esas personas que te caen bien desde que intercambias unas cuantas palabras con ellas y esto me paso a mí en el momento que me abordo en la terminal de Caucasia cuando me realizo el comentario del frio. Estaba algo cansada que en medio de las conversaciones me quedaba como somnolienta, pero escuchaba todo lo que me decía, conocía todos los lugares por donde pasábamos. Era un ingeniero agrónomo que vivía en Medellin, y tenía una finca en Montería, casado desde hacía 22 años con dos hijos y una hija dos en la universidad y otro en bachillerato su esposa se dedicaba al hogar. Yo le Conte que mi trabajo era comercial, el motivo de mi viaje por tierra y de mis dos hijas y mi esposo.
Hacia como una hora que habíamos salido de Caucasia y me no me había dado cuenta, pues con su conversación y con la cobija para los dos se había formado un ambiente de calor no solo físico sino humano por lo que, sin darme cuenta, cada vez estaba más pegada a él y podía sentir la fragancia de su cuerpo, cuando de un momento y en medio de la conversación sentí su mano en mi pierna y me dio un gran susto porque realmente no sabía qué hacer si decirle que la retirara o relajarme para que la dejara allí porque sinceramente no me molestaba, me sorprendí bastante y me preguntaba que me estaba pasando porque en cualquier otra ocasión hubiera reaccionado diciéndole que por favor retirara su mano de mi pierna y pensé pero si no estoy haciendo nada malo y esta mano me está gustando allí en mi pierna porque puedo sentirla. Al rato comenzó a moverla sobe mi pierna de arriba para abajo como acariciándome y se me acerco diciendo tengo frio y me quiero calentar un poco yo sentía todos los lugares por donde pasaba, como me subía y baja esa mano muy suavemente por mi pierna y cada vez sentía más un cosquilleo en mi interior que no me dejaba estar tranquila, pero me gustaba. Por lo que le dije córrete un paco para acá si quieres, si bien ya había aceptado que me tocara, con esta estaba reforzando mi aceptación al manoseo que me estaba dando. Me dijo gracias, y al momento de acercarse paso su brazo por encima de mi hombro con toda naturalidad dándome como una especie de abrazo a la vez que su otra mano la subía más a mi entrepierna. en medio de ese acomodo se subió la cobija y nos entró un poco de frio por lo que instintivamente nos volvimos a reacomodar y así abrazada como estaba aproveche para recostarme un poco de lado sobre él y ponerme mi mano sobre su pierna. Me dijo tienes las piernas muy calienticas porque las abres un poco para yo calentar mis manos. Ya tenía las manos tan arriba que si se las abría era para que las pusiera en mi chochita, y sin ningún temor ni tapujo se las fui abriendo para sentir inmediatamente su mano allí en todo mi chocho que ya se estaba empezando a mojar con las caricias que me venía dando desde hacía rato.
Empezó con una caricia y rasquiñas muy suaves que me empezó a dar una comezón en mi chochito al sentirla suavidad de esa mano que no paraba de masajearme. Lo que fue haciendo que me mojara cada vez más. y entrara en un estado como de ansiedad porque realmente no sabía que pasaría con esa mano en mi chochito y yo cada vez más chorreada. Estábamos los dos muy concentrados en las caricias que me daba pero la posición no era muy cómoda porque yo estaba como medio recostada, no podía abrir bien las piernas y él no tenía suficiente libertad para mover sus dedos sobre mí, por lo que me dijo recuéstate para que estés más cómoda, me separo de él y yo me recosté sobre el espaldar de mi silla mientras que el me abría las piernas y volvía a poner su mano en todo mi chocho y continuo con el sobe……..sobe….. de arriba para abajo en mis piernas y se acercó a mi odio diciéndome muy suavemente e insinuante: así estas más cómoda como esperando una aceptación mía para seguir asechando mi chocho, y yo en un gesto también muy suave y con los ojos cerrados muy centrada en su mano le dijo: Si así estoy muy bien pues ya me tenía dominada y él lo sabía. No había terminado de responderle cuando de un momento a otro sentí como su mano subió más de la cuenta que las veces anteriores, la tenía a nivel de mi estómago, y estaba tratando de metérmela por dentro de mis pantalones, yo instintivamente lo primero que hice fue fruncir mi estomago para darle toda la libertad y facilidad de entrar en mí. Fue algo impresionante delicioso sentir sus dedos sobre mi que ya no estaba Mojada sino encharcada, inmediatamente me reacomode sobre la silla y me tire mas para adelante para poder abrir más mis piernas y que pudiera darme más dedo, como realmente lo hizo.
Al rato saco la mano y comenzó a desbotonar mi camisa y a darme besos en el pecho hasta que me saco un seno y se pego de este. esto fue la locura, como mordía mis pezones, pasaba la lengua por la aureola y volvía a chupármelos muy suave y delicadamente cuando no era que me los volvía a morder hasta que se me llenaron, pusieron más grandes y duros; ya no era uno sino los dos ya que, con mucha pericia, cuidado y con mi ayuda había subido mis brasileros por encima de estos y tenía mis dos senos a su disposición. primero mamaba uno y luego el otro, no me aguante lo cogí de la cabeza y le di un beso suave que se convirtió un algo muy profundo, ya no pensaba en nada y fui yo quien en medio de uno de tantos besos y caricias le mande la mano y le cogí el chimbo por encima del pantalón, que sorpresa la que me lleve, por encima del pantalón se notaba grande como seria sin él, esto me dio más ganas y comencé soltarle la correa pero en la posición que estábamos era algo incomoda por lo que el me ayudo, se la soltó, ya sabiendo el que era lo que yo quería soltó el botón de su pantalón, se abrió el cierre y se bajó los pantalones junto con sus pantaloncillos dándole toda la libertad a esa verga que no hacía mucho yo había tocado por encima de los pantalones y ahora la podía coger, era toda para mí, estaba calientica, y se le notaban las venas y lo dura que estaba. La acaricie un ratico de arriba para abajo para que me mostrara esa gran cabeza que tenia
En esas me dice quítate los pantalones, En ese preciso instante no sé qué paso por mi cabeza……… Yo toda una mujer de principios, casada con dos hijos y un esposo al que quería y respetaba mucho, estaba allí con un hombre que no conocía que no sabía quién era, si allí semidesnuda que me había acariciado muy rico y le había cogido su verga, esa verga grande y dura que tuve la oportunidad de tener en mis manos y ahora él me decía que me terminadora de desnudar. Se me vino a la memoria mi esposo Rafael, y pensaba que no podía pasar lo que estaba pasando, pero aquel hombre estaba pegado de mis senos de una forma tan especial que me gano más la calentura y arrechera que tenía, que la de una mujer de principios. No veía la hora de tener la asta de aquel hombre dentro de mí, quería que me rompiera, sentarme a horcajadas sobre él y esto hiso que me quitara mis pantalones con la ayuda de él.

Sin decir palabra me monte sobre aquel gran trono que me esperaba bien parado y erecto no sin antes acomodar la cobija que en momentos nos destapaba y una oleada de frio entraba a nuestros cuerpos. El no dejaba de besarme y acariciar mis senos mientras yo tratada a acoplarlo en mi chocha, pero nada, los movimientos del bus en cada curva, pues ya habíamos empezado a subir al sector de Ventanas, aquel lugar tan frio, cerrado y típico paraje de los que viajan a la costa. Si ventanas donde la carrera es muy sinuosa, no dejaba que este se emboquillara bien dentro de mi hasta que con esas ganas tenia de tenerlo de dentro de mí, lo cogí con mi mano y lo puse en mi chocho empujando un poco para que entrara algo, después con una pequeña bajada como para sentarme se fue solito era delicioso sentir como aquel pedazo de carne grueso, duro y caliente entraba dentro de mí, lo sentí todo apenas fue ingresando mi chocho muy húmedo, el quedo quieto y me dejo todo el trabajo a mí que empecé a cabalgar de arriba para bajo con la ayuda del bus que en cada una de las curvas que tomaba de un lado para otro. Si, las que antes no dejaban que lo emboquillara bien ahora me ayudaban para sentirlo en cada una de estas curvas que me lo ponía de un lado primero y luego del otro esto era formidable.
Yo seguía allí tratando que la cobija no nos destapara con mi movimiento sobre aquel hombre pero siempre aferrada a mi trono, de un momento a otro sentí que la pareja de atrás estaba llegando pues la muchacha comenzó a quejarse y pujando le decía dame suavecito, pacito por favor………., pacito,……… así pacito.
Pero a mí todavía me faltaba bastante por llevar y quería que esto durara más pues estaba súper contenta con ese tronco dentro de mí, No pensaba en nadie más en que en mí…….., ni mi trabajo, ni mi familia, ni mi esposo, ni esa encargada de la parte comercial tan seria y respetada en la empresa. Solo quería una cosa que este hombre me diera más clavo del que me estaba metiendo.
Le pregunté que si todavía faltaba mucho por llevar a ventanas pues estas curvas me traían fascinada y me dijo que porque a lo que le respondí: estoy fascinada con todas estas curvas que hacen que me masajes por todas partes. Por lo que me dijo si ya vamos a llegar y yo también estoy que llego, por lo que le dije bueno dale cuando quieras, me agarro del culo y empezó hay mismos a darle contadas sus fuerzas y muy rápido y yo también me sentía que iba a subir como por una manila en donde uno quiere jalar más y como que no puede cuando de un momento a otro sentí el palpitar de ese tronco dentro de mí y como me llenaba con sus efluvios dentro de mi ser, por la posición también sentí como todos estos bajaban por mi choco y lubricaba cada vez más la penetración chorreándome toda por fuera en mis piernas pero yo allí bien rico lo único que quería era permanecer sentada allí y seguí dándole con todas mis fuerzas esta que comencé a sentir que no me podía devolver y debía moverme más rápido y profundo, sentía que me iba a reventar, parecía que aquel trono se me estaba yendo y cada vez me movía con más ritmo, velocidad y fuerza hasta que llego ese momento en que no me importaba nada…. Lo único quería era que me rompiera, hacia bastante tiempo que no tenía una sensación de estas, estaba como loca. No me importaba si todo el bus escuchaba o notaban que me estaban culeando solo quería esto tener un orgasmo que me estaba llenando todo el cuerpo, solo atinaba decirle dale así……., si así…….., se nos cayó la cobija y ni siquiera me preocupe de eso solo deseaba que aquel momento no acabara, esto era exquisito ese frio del bus con el calor que estaban irradiando nuestros cuerpos era algo espectacular. No pensaba en nada solo pensaba en lo rico que estaba pasando y así después de cada una de mis envestidas que cada vez fueron más lentas y pausada para disfrutar aquel orgasmo solo recuerdo que me quede dormida allí encima y en medio de mi sueño aquel gran hombre me acomodo a su lado, cobijo y abrazo.
Solo me acuerdo que, entre dormida, cuando me movía o acomodaba en la silla él siempre estaba pendiente de mi para que no me descobijara. Cuando de un momento a otro siento que me estaba llamando, parecía que me había acabado de dormir, pero no ya llevaba bastante tiempo dormida y estábamos llegando, diciéndome que ya estaba amaneciendo para que me vistiera. Me ayudo a buscar mis prendas, me paso un pañuelo para que me limpiara, yo también busque mi bolso y saque unos pañitos para terminar de limpiarnos, organizarme y seguí acurrucada a él.
Al cabo de medio hora estábamos en la terminal, donde nos bajamos.
Cuando nos despedimos me dio las gracias y me dijo que había sido un viaje muy placentero para él, yo le respondí sabes que: Ayer cuando converse con mi esposo porque me había dejado el avión y me quedaría a dormir en Montería, él fue el que medio la idea de viajar en bus y me dijo en son de charla que esta seria una gran y buena experiencia para mí, haciéndome énfasis en que los buses de ahora son demasiado cómodos para viajar. Pero él nunca en su vida se alcanzará imaginar el delicioso, agradable e inolvidable viaje que tuve. Para mí fue una experiencia inesperada y fascinante, de esas que tienes que estar en el momento y lugar adecuado para poderla disfrutar, aunque no estés preparada para ello.
Además, a pesar que no pude dormir toda la noche si llegue muy descansada, le mate el ojo y le dije:
Muchas gracias a ti también por la compañía, y me dirigí coger un taxi que me llevara a casa.
Cuando llegué a casa, como a eso de las 7AM, ya habían salido mis hijos y me encontré con Rafael, quien me recibió con un abrazo y me dijo:
Hola amor como te fue, mira como llegaste de despelucada. Ha lo que le respondí
Bien, con ese frio del bus y sin algo para taparme me todo revolcarme de lado a lado buscando un calorcito.
A lo que me respondió:
Te vas a acostar para descansar un rato. No siempre logre dormir algo, me baño arreglo y salgo para la oficina. Me dio un beso y salió.
Yo descanse un rato y mientras me desnudaba para bañarme pensaba en aquel viaje que no sé porque creo que marcaría mi vida. Cuando me quité toda la ropa sentí ese olor a hombre no solo en esta sino en mi cuerpo.
De ida para la oficina se me vino un pensamiento a la cabeza:
Qué pasaría si me encontraba otra vez este hombre en otro de mis viajes a Monteria

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