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Un día como cualquiera me encontraba con mis amigas en la casa de una de ellas. Teníamos un trabajo y la habitación de  los papás de la dueña de la casa quedaba justo al frente de donde estábamos nosotras, como teníamos que hacer una maqueta y pintarla, llegó el punto en el que teníamos que lavar nuestras manos. Y es aquí en donde empieza la diversión, mientras en el baño lavamanos nuestras manos empezó una guerra de agua y nuestras camisas quedaron empapadas, podíamos ver las tetas de cada una detrás de una camisa. La tensión surgió, no sabía que hacer, mis amigas jamás habían mostrado señal de que le gustarán las mujeres. Me dije a mi misma «No pienses en eso, sólo lavate las manos» pero en realidad quería tocarlas, frotar mis manos en sus tetas, lamer sus pezones. Pero todo era fantasía mía, sin embargo, cuando menos pensé, ellas dos se empezaron a besar y a quitar la ropa. Yo hice lo mismo mientras las veía tocarse y me empecé a  masturbar, metía mis dedos y hacia círculos, al tiempo ellas se basaban los senos. Mojadas, calientes y con los pezones duros, fuimos a la cama de mi amiga y mirándonos, empezamos a masturbarnos. Cada una decía lo que más le gustaba o lo que imaginaba, y nos imaginabamos que teníamos una verga bien dura en ese momento. Los gemidos eran exquisitos, no resisti y fui directo a una de mis amigas, introduci mis dedos y su expresión fue de placer al máximo. Para mi sorpresa mi otra compañera, sacó un boom boom bum y literalmente lo mamaba, se lo metía como si fuera una verga. Juntas llegamos al climax y fue una tarde deliciosa. No hicimos ni muerda del trabajo y al siguiente día sacamos un horrible pero muy placentero cero.